Para algunos la Unión Europea (UE) ese conglomerado de 27 países ubicado en llamado Viejo Continente, es el paradigma de lo que se pudo lograr cuando las naciones de ese lugar del planeta dejaron de lado las guerras para dirimir sus diferencias, y empezaron a usar la diplomacia.

Pero en realidad, en la UE no están todos los países de la región.

Albania, Bosnia-Herzegovina, Islandia, Macedonia del Norte, Moldova, Montenegro, Noruega, Reino Unido, Serbia, Suiza, Turquía, Ucrania y Kosovo no integran el organismo regional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) no reconoce a Kosovo como un estado soberano debido a la falta de consenso internacional y a su división política. El estatus de Kosovo está bloqueado principalmente por la negativa de Serbia a aceptar su independencia, sumado al derecho a veto de aliados serbios en el Consejo de Seguridad de la ONU, por más que hasta marzo de 2025, 103 estados miembros de las Naciones Unidas han reconocido a la República de Kosovo como un estado independiente. También lo han hecho otros cuatro estados o entidades soberanas que no son miembros de la ONU.

Por eso no se entiende muy bien el elevado optimismo del primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, sobre el ingreso en breve de este pequeño país del Cáucaso sur a dicho organismo regional. En marzo de 2025, la Asamblea Nacional de Armenia aprobó un proyecto de ley para iniciar el proceso de adhesión a la Unión Europea. Sin embargo, el bloque comunitario aún no ha presentado oficialmente una invitación de ingreso al país exsoviético. Tras una primera cumbre bilateral, celebrada en Ereván a inicios del mes pasado, Armenia y la UE firmaron varios documentos para profundizar su cooperación

Ursula von der Leyen, aseveró el pasado 4 de junio que “estamos preparando un paquete de ayudas de la UE. Incluye una ayuda financiera inmediata por valor de más de 50 millones de euros. Y habrá más”.

Por ahora es solo una promesa, un intento algo solapado de injerencismo de apoyo a Pashinyan, sobre teniendo en cuenta que el 7 de junio hay elecciones parlamentarias en Armenia. De las cuatro formaciones políticas más importantes, el bloque Armenia Fuerte de Samvel Karapetián está a favor de mantener relaciones sólidas con Rusia; el bloque Alianza Armenia de Robert Kocharián, ha abogado por estrechar los lazos con Moscú; Gágik Tsarukián, líder del partido Armenia Próspera, aboga por una política exterior equilibrada para Armenia, o sea que no están de acuerdo con el giro a Occidente del primer ministro y su partido Contrato Civil.

Dado que Armenia es una república parlamentaria, el ganador de facto controlará el Legislativo, Ejecutivo y, en gran medida, Judicial durante los próximos cinco años.

¿Cuál es, entonces, el verdadero motivo de ese inusitado interés de Donald Trump y la UE por Armenia? La provincia de Siunik, con sus yacimientos de minerales que van desde el molibdeno hasta el uranio y el oro. En ella hay además, minas, cortas a cielo abierto, yacimientos y plantas de procesamiento, la planta de cobre y molibdeno de Zanguezur, en funcionamiento desde 1952, y un poco más al norte, la planta de Agarak, ambas en pleno funcionamiento y desarrollo. Los yacimientos son el 7 % delas reservas mundiales de molibdeno, metal indispensable para la construcción de misiles, centrales nucleares y fabricación de semiconductores.

Como dice un programa radial local, nada es gratis. Y como dice una vieja canción del Cuarteto Zupay, “todo tiene que ver con todo”. Para que Occidente pueda usufructuar tranquilamente de los minerales armenios, la región debe estar en paz,

por lo que no sería de extrañar que en breve EE.UU llegue a un acuerdo con Irán para finalizar las acciones militares, y haya paz en el golfo Pérsico.

Hace poco más de 400 años don Francisco de Quevedo (1580/1645) ya lo anticipaba en 1620: “Poderoso caballero es Don dinero”.