Mónica Leticia Schlotthauer (62) es diputada nacional por la 3ª Sección electoral de la provincia de Buenos Aires. Dirigente nacional de Izquierda Socialista (IS) y de la agrupación de mujeres Isadora, Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT-U). Trabaja en el Ferrocarril Sarmiento, es delegada de la Seccional Oeste de la Lista Bordó y con ella conversamos sobre la situación actual del sistema ferroviario.

JAC: ¿Qué tan grave es la situación ferroviaria hoy por hoy?

MS: Estamos en un estado muy parecido al que estábamos antes de la tragedia (Once 22/02/2012 – N de R). Eso es lo que hace necesario salir a hacer las presentaciones y las denuncias. Hasta ahora veníamos discutiendo con la empresa pero ahora empezamos a discutir con los organismos y a presentar las denuncias a las distintas entidades políticas. A las unidades, los trenes, hay que hacerle un mantenimiento programado que se hace, aproximadamente, cada 1 millón de kilómetros, esa altura hay que cambiarle todos los componentes. Ya estamos en 1 millón y medio, y no se cambiaron, son normas de seguridad que no se cumplieron.

Por otro lado está la situación de las obras que se suspendieron, que son parte de las obras que tenían que hacer después de la emergencia, que se iban a baja 1 millón y medio de dólares, y no se bajó todo: se bajó una parte y la otra no sabemos dónde está. Había que hacer las obras de mantenimiento después que declaró la emergencia (13/6/2024 DNU 525/2024 – N de R), no se hicieron y tenes cada vez más descarrilos y menos servicios, porque la falta que tenés de material para renovar las unidades ¿sabes que hacen? empiezan a desguazar los trenes que están en servicio y se paran (por desperfectos varios): se los “canibaliza” se dice en la jerga ferroviaria, se empiezan a sacar los componentes.

Esas son dos cosas importantes. A eso hay que agregarle lo del sistema de señales, que tampoco hay repuestos, hay una parte que es muy antigua, que no se ha arreglado nunca.

Eso es lo que está afectando hoy en día la seguridad de los trenes y lo está denunciando el Cuerpo de Delegados: señalización, infraestructura de las vías y la situación del material rodante.

A eso hay que sumarle que lo que sí hicieron durante la emergencia fueron los planes de achique, con lo cual hay muchos lugares sensibles, por ejemplo las barreras, donde necesitas tener banderilleros, no los tenés porque se han achicado las dotaciones, eso aumenta la accidentabilidad y también afecta el servicio. El pasajero está pagando más que nunca y está viajando peor que nunca. Anunciaron que iban a hacer algunas obras en el fin de semana largo, estuvimos cuatro días sin trenes, eso afectó a un montón de compañeros y compañeras que trabajan de gastronómicos, enfermería: los que no paran ni en el feriado, son esenciales, y no pudieron viajar. Tampoco les pusieron algún servicio de colectivos como en algún momento cuando se estaban realizando obras. Esta vuelta no lo hicieron. Todo el tiempo tiran abajo los trenes de pasajeros, pero en la carga, esta semana el NCA (Nuevo Central Argentino) que va a Córdoba donde el servicio de pasajeros tiene cortado el servicio hace ya medio año, tiene descarrilos permanentes. Como toda esa mercancía está asegurada, cuando hay descarrilos y esa mercadería millonaria (es la ruta del aceite, etc) se pierde, la termina pagando el Estado. (Roberto) Urquía, que no cumplió jamás en casi 40 años que tiene la concesión con ningún pliego de licitación, lo volvieron a premiar, y le dan otra vez 30 años para que siga usufructuando llevando a Aceitera Dehesa a los puertos de Buenos Aires, es la caja de un Estado bobo. Nosotros insistimos que para sacar adelante los trenes no se trata de privatizar, porque evidentemente nadie quiere, hace dos años que están queriendo privatizar (trenes de pasajeros – N de R) y a los empresarios no les interesa: les interesa los trenes de carga, que es lo que da plata.

La única solución, si no queremos que se terminen de destruir y perdamos los ferrocarriles, lo que se necesita es hacer una sola empresa 100% por 100% estatal, recuperemos todo lo que es privado: el 70% de la carga por ferrocarril es privado. Lo que vos tengas de ganancia de la carga lo podes invertir los trenes de pasajeros, podes volver a tener una industria ferroviaria como teníamos en algún momento, cuando teníamos SOMISA y los aceros estatales de ahí sacabas el acero y hacías trenes, barcos, etc, todo lo que necesitabas.

A partir de los 90’ empezaron a destruir todo con las privatizaciones y cada vez estamos peor. Esta denuncia es lo que se está haciendo con las recorridas de los delegados.

Quisimos hacer incluir en la Cámara de Diputados provincial una declaración que solo hablaba del estado de preocupación de los diputados de la provincia por la situación de los trenes, y no logramos que lo hagan: la verdad que es vergonzante.