Entre la comitiva que acompañó al presidente de Uruguay Yamandú Orsi en los actos de homenaje a Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini en la Legislatura porteña con motivo del 50 aniversario de su asesinato durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, hubo una presencia discordante: el expresidente oriental Julio Ma. Sanguinetti.
El que fuera Ministro de Educación del presidente y luego dictador Juan Ma. Bordaberry, durante 1972 dedicó parte de su tiempo a recorrer el país defendiendo a capa y espada la Ley de Educación Superior, un engendro retrógrado, y algo más.
En el libro “Sendic, memoria y acción” de Samuel Blixen, se consigna que ese mismo año, el 15 de abril, el senador del Frente Amplio Juan Pablo Terra (PDC) se entrevistó con el Ministro del Interior, Alejandro Rovira, y le había aportado todos los detalles sobre el Escuadrón de la Muerte y el funcionario le había prometido investigar. También habló del tema con Julio Ma. Sanguinetti y este le prometió que iban a desarticular el Escuadrón, lo que a JPT y su círculo le hizo pensar que el dirigente de la Lista 15 y ministro sabía de antemano del tema.
La información provenía de fuentes propias, del interrogatorio al policía Mario Benítez y de las declaraciones del “fotógrafo” policial Nelson Bardesio, un agente de la CIA de larga data que había sido secuestrado por el MLN-Tupamaros y había confesado atentados y asesinatos cometidos por dicho Escuadrón.
El gobierno de Bordaberry entendió a su manera la “desarticulación”, y le mintió al senador Juan Pablo Terra, facilitando la huida de los que se habían salvado de ajusticiamiento del MLN el 14 de abril: el capitán Jorge Nader y el capitán Risso fueron embarcados en buques de la Armada en misiones en alta mar; Oscar Rodao, Alberto Sosa, Werner Chaparro, Estanislao Lameza y Hernán Silvera Techera se refugiaron en la embajada de Paraguay en Montevideo y abandonaron el país.
Según Blixen “Terra nunca le perdonó a Sanguinetti su complicidad con el Escuadrón y le cobró cuentas, denunciándolo públicamente cuando asumió como presidente en 1985”.
En noviembre de 1984, Sanguinetti ganó las elecciones porque estaban proscriptos sus dos principales oponentes: el Gral. Líber Seregni (Frente Amplio) y Wilson Ferreira Aldunate (Partido Nacional). En ese camino a la presidencia lo acompañaron otros miembros del Escuadrón como Carlos Pirán (Subsecretario del Interior de Bordaberry en 1972) y el capitán del Ejército Pedro Mato, de la inteligencia militar, que algunas fuentes sindican como el asesino de Zelmar Michelini.
Para proteger a sus antiguos amigos, ya presidente en funciones y ante el aluvión de denuncias por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y contra el Escuadrón, Sanguinetti impulsó la sanción en 1986 de la Ley 15.848 de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, un engendro seudo jurídico fuera de toda ética y moral, mediante la cual se estableció la caducidad del «ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto”, corredactada por legisladores de los dos principales partidos políticos de entonces, el Partido Colorado y el Partido Nacional, y crease o no, defendida por el máximo líder de este último, Wilson Ferreira Aldunate.
Sanguinetti ordenó incluir las denuncias con el Escuadrón en la Ley de Caducidad y ordenó archivar la causa.
En 1989, luego de una campaña de recolección de firmas y adhesiones a cargo de los movimientos sociales y políticos relacionados con la izquierda, se realizó en un referéndum con el objetivo de revocar la ley. Entre 1985 y 1989 el gobierno Sanguinetti ordenó espiar a las organizaciones políticas y sociales que impulsaban la lucha contra la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, según aseguraron en declaraciones periodísticas los legisladores a cargo de la comisión parlamentaria que investigó el espionaje en democracia.
Los medios hegemónicos y la clase política amnésica pregonan a los cuatro vientos las cualidades democráticas de Sanguinetti y olvidan que sus gobiernos se caracterizaron por una fuerte dosis de corrupción. Por ejemplo, los directores del Banco Hipotecario Salomón Noachas y Julio Kneit, procesados; su hijo Julio Luis Sanguinetti, vinculado a la Operación Cangrejo Rojo; etc., que figuran junto a muchos otros en corrupción-blogspot-com.uy.
Si Ud. piensa que con el tiempo Sanguinetti ha ido morigerando su pensamiento, se equivoca. En 2005, en declaraciones al matutino La Nación dijo que «la sociedad no puede ser tomada de rehén por grupos minoritarios”. Cualquiera que vea los registros de las Marchas del Silencio en Montevideo cada 20 de mayo puede verificar que esa “minoría” crece cada año un poco más.
Agrega además Julio Ma. que “desgraciadamente, en el nuevo gobierno se abrieron áreas de conflicto en todos los órdenes y no ha escapado a eso la situación militar” en una directa referencia al gobierno del Frente Amplio, cuyo candidato el Dr. Tabaré Vázquez, había asumido al primera magistratura del país luego de ganar en primera vuelta la elecciones de octubre de 2004.
Algunas encuestas recientes han arrojado resultados poco felices para el gobierno del presidente Yamandú Orsi, y tanto el primer mandatario como sus funcionarios se han mostrado preocupados por esa circunstancia. ¿No se les ocurrió pensar que acciones como traer a tan nefasto personaje a un evento como el del 20 de mayo tengan algo que ver con esa percepción de la gente?

