Fernando Henrique Cardoso era el presidente de Brasil en 1996, el año en que se consolidó el “Plan Real” para controlar la inflación. El coautor del libro “dependencia y desarrollo en América Latina” junto con Enzo Faletto, que había asumido el gobierno el 1º de enero de 1995, durante su mandato se dedicó a hacer lo contrario de lo que pregonaba en su libro.
Más allá de que Brasil siempre se ha caracterizado «por una concentración desmesurada de la tierra en manos de unos pocos», como dice José Batista, abogado integrante de la Comisión Pastoral de la Tierra de Brasil, es en el marco de la gestión presidencial de FHC que debe entenderse lo sucedido el 17 de abril de 1996 en Eldorado do Carajasa, Estado de Pará, en la amazonia brasileña.
El 17 de abril de 1996, alrededor de las 4 de la tarde, aproximadamente 1.500 trabajadores rurales —hombres, mujeres, ancianos y niños— se encontraban acampados en el kilómetro 95 de la carretera PA-150, marchando pacíficamente hacia Belém para exigir la expropiación de la Finca Macaxeira, 40.000 hectáreas de tierra improductiva en el municipio de Eldorado do Carajás.
El gobernador Almir Gabriel (PSDB) ordenó despejar la carretera. El secretario de Seguridad, Paulo Sette Câmara, autorizó a la Policía Militar a usar «la fuerza

necesaria, incluyendo disparos». Ciento cincuenta y cinco policías militares, varios de ellos con armas no registradas, recibieron instrucciones de quitarse las identificaciones de sus uniformes para evitar ser identificados por una cadena de televisión local que filmaba la marcha. La policía inmovilizó a los campesinos con gas lacrimógeno y comenzaron los disparos.
El trágico saldo de la masacre fue diecinueve personas asesinadas en el lugar de los hechos, otras dos fallecieron en el hospital. Sesenta y nueve resultaron heridas o mutiladas; algunas aún tenían balas alojadas en el cuerpo. Siete trabajadores agrícolas fueron asesinados con sus propias herramientas: guadañas y machetes. El forense Nelson Massini confirmó que al menos diez fueron ejecutados a quemarropa y a uno le aplastaron la cabeza.
De los 155 policías que participaron en la masacre, solo dos fueron condenados: el coronel Mário Colares Pantoja y el mayor José María Pereira de Oliveira, comandantes del operativo. Los otros 153 fueron absueltos por falta de individualización de la conducta y autoría en el proceso judicial. El ocultamiento deliberado de sus identidades, sin duda, propició su impunidad, generada por el partido de gobierno en el estado y en la nación.
La finca Macaxeira, regada con esta sangre, fue finalmente expropiada en 1997. Hoy es el asentamiento 17 de Abril, con 690 familias.
En memoria de los mártires de esta masacre, el MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra) recorrió el sangriento camino en la marcha «La Voz por la Vida Silenciará la Ambición», con 3.000 activistas que siguen la misma ruta que fue bloqueada por las balas el 17, desde Curionópolis hasta la Curva S en Eldorado do Carajás. Más de 500 jóvenes de Pará, Maranhão, Tocantins y Roraima han estado acampados en la misma Curva do S, donde la tierra fue regada con la sangre de los campesinos, para el XX Campamento Pedagógico de la Juventud Sin Tierra Oziel Alves Pereira, nombrado en honor al joven de 17 años que fue arrestado, esposado a la espalda, arrastrado por el cabello y ejecutado con cuatro disparos, tres de ellos en la cabeza.

Pese a toda la sangre derramada, son miles los que se encolumnan hoy en día detrás de las banderas del MST (Movimiento, sin Tierra) con el sueño de ver realizada la Reforma Agraria, el acceso a la propiedad de la tierra para obtener de ella su sustento y no para especular.
La nómina de los caídos en esa luctuosa jornada es
Altamiro Ricardo da Silva, 42 años
Antônio Costa Dias, 27 años
Raimundo Lopes Pereira, 20 años
Leonardo Batista de Almeida, 46 años
Graciano Olímpio de Souza (Badé), 46 años
José Ribamar Alves de Souza, 22 años
Oziel Alves Pereira, 17 años — detenido, esposado y golpeado;
Manoel Gomes de Souza, de 49 años, murió por cuatro impactos de bala, tres en la cabeza;
Lourival da Costa Santana, 26 años;
Antônio Alves da Cruz, 59 años;
Abílio Alves Rabelo, 57 años;
João Carneiro da Silva, fotógrafo, residente en Parauapebas;
Antônio, conocido como “Irmão”;
José Alves da Silva, 65 años
; Robson Vítor Sobrinho, 25 años;
Amâncio dos Santos Silva, 42 años;
Valdemir Ferreira da Silva;
Joaquim Pereira Veras, 32 años;
João Rodrigues Araújo;
José Carlos da Silva;
Francisco Alves de Souza.
