En la víspera del Día de la Madre Tierra, el martes 21 de abril con un llamado a profundizar la unidad y el multilateralismo en la región, comenzó la Cuarta reunión de la Conferencia de las Partes (COP 4) del Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe -conocido como Acuerdo de Escazú– que se realiza en Nassau, Bahamas.
El Acuerdo fue adoptado en Escazú, Costa Rica, el 4 de marzo de 2018 y entró en vigor el 22 de abril de 2021. Está abierto a ratificación, aceptación, aprobación, o adhesión de todos países de América Latina y el Caribe, y hasta el momento ha sido firmado por 24 países de América Latina y el Caribe y cuenta con 19 Estados Partes. Estos últimos son: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Dominica, Ecuador, Granada, Guyana, México, Nicaragua, Panamá, San Vicente y las Granadinas, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Uruguay.
Los firmantes son aquellos países que han firmado el Acuerdo como muestra de intención y apoyo, pero aún no han completado el proceso de ratificación a nivel interno, es decir, la ratificación parlamentaria. La firma implica un compromiso de buena fe para no actuar en contra de los objetivos del tratado, pero no les obliga legalmente a cumplir todas sus disposiciones.
Lo paradójico es que la localidad que da el nombre al Acuerdo, pertenece a un país que no ha firmado ni firmará dicho Acuerdo: Costa Rica. El ahora expresidente neoliberal Rodrigo Alberto de Jesús Chaves Robles (2022/2026) en su campaña electoral se opuso al acuerdo y cuando llegó al gobierno cajoneó la firma y ratificación. En las elecciones de febrero de este año triunfó Laura Fernández Delgado, del mismo partido de su antecesor, quien adoptó la misma actitud.
Por primera vez el encuentro se realiza en un país del Caribe, y reúne hasta el viernes 24 de abril a ministros y autoridades de varios países de la región, junto a representantes de organismos regionales e internacionales y miembros del público.
“Todos sabemos que el Acuerdo de Escazú sigue siendo un tratado joven, no solo por su período de vigencia, sino también por el dinamismo, la pujanza y la innovación que propone en el abordaje de las cuestiones ambientales. El Acuerdo de Escazú busca ser y fortalecer un ámbito de cooperación internacional en el que todos podamos apoyar y ser apoyados. En un mundo donde se cuestiona el multilateralismo, en el que la institucionalidad y los derechos son puestos en duda, con esta reunión reafirmamos nuestra voluntad de marchar unidos, de asegurar derechos y lograr que nadie quede atrás”, dijo Óscar Caputi, Subsecretario de Ambiente de Uruguay, país que ejerce la Presidencia de la Conferencia de las Partes.
La representante electa del público Nicole Leotaud enfatizó que “la financiación para el desarrollo se ha reducido drásticamente, el sistema multilateral que ha respaldado nuestras voces en los espacios internacionales está en riesgo y el orden mundial se encuentra amenazado. Ante estos desafíos, es aún más imperativo que reafirmemos nuestro firme apoyo a la implementación del Acuerdo de Escazú como el primer tratado regional de medio ambiente para la región de América Latina y el Caribe”.

Lakeisha Anderson-Rolle, Directora Ejecutiva del Bahamas National Trust, señaló que acoger la COP 4 del Acuerdo de Escazú, declaró que “es una señal de que los pequeños Estados insulares en desarrollo —y, de hecho, los países de toda América Latina y el Caribe— no estamos al margen de la gobernanza medioambiental, sino que estamos forjando su futuro. Les damos la bienvenida no solo como anfitriones, sino como socios en rendición de cuentas, en abogacía y en acción”, declaró. En un mensaje enviado por video, el Secretario Ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) José Manuel Salazar-Xirinachs, señaló que el Acuerdo de Escazú es pionero al ser el primer tratado del mundo que incluye disposiciones específicas para la protección de las personas defensoras de los derechos humanos en asuntos ambientales. Es también un acuerdo de cooperación. Un acuerdo donde nadie sobra. Un acuerdo donde todos aprendemos de todos”, dijo el alto funcionario de las Naciones Unidas.
