En medio de una creciente disputa interna, los principales referentes del peronismo mantuvieron una reunión en Retiro para analizar el escenario electoral y coordinar posiciones frente al Gobierno de Javier Milei. La continuidad de las PASO y el próximo tratamiento del Presupuesto 2027 estuvieron entre los principales temas de conversación.

En un contexto marcado por las diferencias internas y la necesidad de encontrar un camino común de cara al próximo escenario electoral, distintos sectores del peronismo se reunieron este martes por la noche en el hotel Emperador, en Retiro.

Del encuentro participaron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el diputado nacional Máximo Kirchner, el dirigente Sergio Massa y los gobernadores Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gerardo Zamora y Gustavo Melella. También estuvieron los jefes de los bloques peronistas en el Congreso, José Mayans, del Senado, y Germán Martínez, de Diputados, quienes actuaron como convocantes.

La reunión se produjo pocos días después del revés que sufrió el Gobierno en el Senado, donde el peronismo logró avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, aunque quedaron afuera los capítulos referidos a la extranjerización de la tierra y las modificaciones al manejo del fuego.

Durante buena parte del miércoles, los distintos sectores mantuvieron un marcado hermetismo respecto del encuentro. Finalmente, entrada la noche, trascendió que la reunión había tenido como eje central la situación electoral y, particularmente, el futuro de las PASO.

“Después de lo que pasó el jueves en el Senado, el Gobierno salió a instalar que la prioridad es eliminar o suspender las PASO. Hicimos una convocatoria centrada en ese tema”, explicó uno de los dirigentes que participó de la cumbre.

Desde ese sector consideran que las primarias constituyen una herramienta fundamental para ordenar las distintas corrientes del peronismo y definir candidaturas en un espacio que atraviesa una fuerte disputa por el liderazgo.

“Milei tiene como único objetivo la reelección y está dispuesto a todo en función de eso. Todos coincidimos en la importancia de sostener las PASO como instrumento para generar una propuesta electoral amplia y potente”, señaló otro de los asistentes.

La discusión también abre un nuevo frente dentro del peronismo, que buscará ejercer presión sobre aquellos gobernadores que podrían acompañar una eventual iniciativa oficialista para suspender o eliminar las primarias.

En ese escenario, la atención está puesta particularmente sobre Raúl Jalil, de Catamarca; Gustavo Sáenz, de Salta; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, quienes no participaron de la reunión y mantienen vínculos políticos con la Casa Rosada, aunque en las últimas votaciones se diferenciaron del oficialismo en algunos de los aspectos más controvertidos del proyecto sobre la propiedad privada.

“Los que apoyen la suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener cuatro años más de este infierno para la gente”, fue una de las advertencias formuladas durante la reunión.

Una interna que busca encauzarse

La necesidad de encontrar mecanismos para ordenar la interna adquiere especial relevancia dentro del peronismo a partir del debilitamiento del liderazgo de Cristina Kirchner, profundizado luego de la confirmación de su condena en la causa Vialidad.

Con la expresidenta fuera de la competencia electoral y con el tradicional mecanismo de definición de candidaturas bajo cuestionamiento desde hace varios años, las PASO aparecen para distintos sectores como una posible herramienta para dirimir las diferencias y legitimar un nuevo liderazgo capaz de enfrentar electoralmente a Milei.

La disputa interna, sin embargo, viene atravesando un momento particularmente tenso.

Kicillof y Máximo Kirchner, dos de los principales protagonistas de la puja dentro del peronismo bonaerense, habían mantenido escaso contacto político durante los últimos meses. De hecho, su reciente comunicación estuvo vinculada a la organización del funeral del Indio Solari, luego de varios meses sin mantener un encuentro personal.

La preocupación por el nivel de confrontación ya había quedado expuesta públicamente antes de la última sesión del Senado. El propio Mayans había reclamado a los dirigentes que abandonaran las diferencias y encontraran una salida común.

El Congreso, otro punto de encuentro

Más allá de la discusión electoral, en la reunión también apareció en la agenda el Presupuesto 2027, cuyo tratamiento en el Congreso será uno de los próximos desafíos políticos para el peronismo y para el Gobierno nacional.

Desde el entorno de Máximo Kirchner señalaron que “todos los temas se ponen sobre la mesa” cuando los distintos sectores del espacio logran sentarse a conversar.

Sin embargo, la cumbre no avanzó en la conformación de una mesa política permanente ni estableció una metodología de trabajo para las próximas semanas.

El acuerdo alcanzado fue, en principio, mantener abierto el canal de diálogo y recurrir nuevamente a Mayans y Martínez para convocar a los distintos sectores cuando la coyuntura lo requiera.

“La agenda estuvo vinculada al Congreso. Quedamos en que, cuando veamos que la coyuntura lo requiera, Germán y José vuelvan a convocar”, resumió uno de los participantes.

La reunión no cerró las diferencias del peronismo, pero sí permitió que sus principales referentes volvieran a compartir una misma mesa. En un espacio atravesado por la disputa por el liderazgo y la estrategia electoral, ese gesto puede convertirse en el primer paso para intentar ordenar una interna que, hasta ahora, amenaza con convertirse en uno de los principales obstáculos de la oposición frente al Gobierno de Milei.