Con la presencia del presidente Javier Milei y el respaldo explícito del Gobierno, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentó este miércoles en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión, en medio de cuestionamientos por presunto enriquecimiento ilícito y sus viajes al exterior. En ese marco, evitó dar precisiones sobre su patrimonio y descartó de plano cualquier posibilidad de renuncia.

“Estoy acá dando la cara”, afirmó, en una sesión de tono contenido, con una oposición moderada y escasos cruces. El funcionario se apoyó en respuestas elaboradas previamente por su equipo, en una estrategia que le permitió transitar gran parte de la jornada sin sobresaltos.

Sin embargo, hacia el tramo final, el clima político se tensó. Desde el bloque de Unión por la Patria, su presidente Germán Martínez advirtió que el espacio apelará a “todos los instrumentos constitucionales” para avanzar contra el jefe de Gabinete, incluyendo la interpelación y el juicio político.

Lejos de retroceder, Adorni rechazó las acusaciones, calificó la ofensiva como un intento de “desestabilización” y recordó que nunca prosperó una remoción de un jefe de Gabinete por censura. Además, se mostró dispuesto a comparecer si es convocado bajo el artículo 71 de la Constitución, mecanismo que habilita pedidos de informes sin constituir formalmente una interpelación.

En términos parlamentarios, la oposición ya reunió 125 votos para emplazar el tratamiento del pedido en comisión, quedando a escasa distancia del número necesario para avanzar, lo que mantiene abierta la posibilidad de una moción de censura.

A este escenario se suma el malestar de las provincias, afectadas por la caída de la recaudación y la merma en la coparticipación, un factor que podría reconfigurar mayorías en el Congreso durante el segundo semestre.

Desde los palcos, el respaldo político fue contundente. Milei siguió la sesión con gestos de aprobación, acompañado por Karina Milei y la ministra Sandra Pettovello. También se hicieron presentes figuras clave del oficialismo, entre ellas Santiago Caputo, además de ministros y funcionarios del gabinete.

El desarrollo de la sesión, no obstante, estuvo lejos del dramatismo anticipado. Incluso episodios aislados, como el cruce del diputado Aldo Leiva o las tensiones verbales con referentes de izquierda como Myriam Bregman y Néstor Pitrola, no lograron alterar el tono general.

Durante su exposición inicial, Adorni defendió el rumbo económico del Gobierno, destacó la baja de la inflación y reivindicó medidas orientadas a la estabilización y al ordenamiento social. En relación con sus viajes personales —particularmente a destinos como Aruba y Punta del Este— aseguró que fueron financiados con recursos propios y circunscriptos a su ámbito privado.

No obstante, persistieron dudas sobre el financiamiento de esos traslados, en contraste con su nivel de ingresos como funcionario. Ante esos cuestionamientos, el jefe de Gabinete sostuvo que no corresponde equiparar gastos privados con el ejercicio de la función pública.

El cierre dejó una postal política elocuente: Adorni se retiró con gestos de confianza y el respaldo de su espacio, mientras desde el oficialismo se reforzaba una narrativa de confrontación directa con el peronismo, en un Congreso que promete mantener alta la tensión en los meses por venir.