Pese a los cantos agoreros de la prensa hegemónica, la izquierda colombiana será la principal fuerza política en el Senado que se renovará el próximo 20 de julio y su partido, el Pacto Histórico, se quedaría con 25 bancas siendo la fuerza política con escaños en la Cámara Alta.
Luego de la grosera injerencia del Trump en las elecciones de Honduras y Argentina, y sus ataques a Gustavo Petro, algunos pensaban que el resultado de las elecciones del 8 de marzo pasado sería otro.
El primer mandatario superó no solo las diatribas del inquilino de la Casa Blanca, sino una crisis de su gabinete de ministros con renuncias y escandalosas denuncias de corrupción que lo hicieron descender abruptamente en las encuestas.
Como tantas iniciativas de Trump en las que le salió el tiro por la culata, la imposición de aranceles y la amenaza de invadir Colombia por un supuesto vínculo de Petro con el narcotráfico, a partir de allí empezó el presidente colombiano a subir en las encuestas nuevamente, y ese ascenso se consolidó después el alto el fuego tras la reunión con Trump en la Casa Blanca a principios de febrero.
El partido Pacto Histórico, de Gustavo Petro, queda como la principal fuerza política con 62 escaños en el Congreso entre las dos cámaras, seguido por el opositor Centro Democrático con 45 curules.
No obstante esto, la gobernabilidad requiere apoyos, por lo que no sería nada extraño que el Pacto Histórico reeditara la alianza con el Partido Liberal, el Conservador y el Partido de la U que sellaron un acuerdo con Petro en el primer tramo de su mandato, sobre todo teniendo en cuenta además la elección presidencial de mayo próximo.
Petro indicó, luego de su encuentro con Trump, que no se puede dialogar bajo amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington, y recordó que “yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York», cuando fustigó el ataque a embarcaciones en el Caribe por parte de Estados Unidos, y afirmó que Donald Trump era “cómplice del genocidio” en Palestina.
No olvidemos que Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica alianza con Estados Unidos, más allá de que en junio de 2025, Colombia fue aceptada oficialmente como miembro prestatario del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS, marcando un hito para diversificar sus fuentes de financiamiento hacia infraestructura y desarrollo sostenible. Esta adhesión busca opciones de crédito alternativas a organismos tradicionales, en medio de un acercamiento estratégico de la administración de Gustavo Petro a economías emergentes y sería el primer paso de su incorporación al bloque, cambiando así de socio estratégico en seguridad y economía.
Según BBC News, en el encuentro con Trump, Petro habría hecho un pedio si no insólito por lo menos peculiar, sobre dos temas históricos que son una herida abierta en Colombia: que desclasifique informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
De la muerte de Gaitán los Estados Unidos siempre han responsabilizado a Fidel Castro, que en esos momentos estaba en el país como parte de las actividades por la creación de la OEA, durante la IX Conferencia Internacional Americana.
De la toma del Palacio de Justicia del 6 y 7 de noviembre de 1985, siguen las dudas sobre el margen de responsabilidad del Estado en el hecho, al margen de la amplia gama de informes oficiales al respecto.
