En medio de encarnizados combates para contener el avance de las tropas del rey de Marruecos, un grupo de militantes del Frente POLISARIO anunció en la noche del 27 de febrero de 1976 el nacimiento de un nuevo país, la República Saharaui. …“Se proclama solemnemente ante el mundo entero, en base a la libre voluntad popular basada en principios y alternativas democráticas, la constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático de tendencia unionista, de confesionalidad islámica progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática.

De acuerdo con su doctrina, orientación y línea, este Estado Árabe, Africano, No Alineado, proclama:

Su respeto a los tratados y a los compromisos internacionales.

Su adhesión a la Carta de la ONU.

Su adhesión a la Carta de la Organización de la Unidad Africana.

Su adhesión a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Su adhesión a la Carta de la Liga Árabe.

El pueblo árabe de la República Árabe Saharaui Democrática habiendo decidido defender su independencia y su integridad territorial y ejercer el control de sus recursos y riquezas naturales, lucha al lado de todos los pueblos amantes de la paz para el mantenimiento de los valores primordiales de la paz y la seguridad internacionales.

Afirma su apoyo a todos los Movimientos de Liberación de los pueblos de la dominación colonialista…”

La historia comienza a fines del siglo XIX. La región situada en el Océano Atlántico entre el cabo Bojador y el cabo Blanco, fue reclamada por España en 1884, durante la conferencia de Berlín (establecimiento de una factoría en la península de Dajla y dependencias en la bahía de Cintra y en Cabo Blanco a finales de 1884 por Emilio Bonelli). Ante las fricciones con Francia, una serie de acuerdos en 1900 (Tratado de París), 1904 y 1920 delimitaron las áreas de influencia de ambos países, fijándose el límite norte del Sáhara Occidental en el paralelo 27º 40′ N. España dividió su posesión en dos distritos administrativos, Río de Oro, al sur y Saguía el Hamra, al norte, que se unieron el año 1958 para formar la provincia española del Sáhara Español. En 1949Manuel Alía Medina, un geólogo español, descubre en Bucraa los yacimientos de fosfatos más grandes del mundo.

Frente a la efervescencia independentista que recorría el mundo luego de la 2ª Guerra Mundial y sobre todo África, la ONU en el numeral 5 de la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” aprobada por la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960, se establece que “en los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas”.

En el Sahára Español desde principios de la década del 60 el deseo de independencia recorría todo el territorio, sobre el que en 1967 había manifestado su apetencia el Reino de Marruecos. El precursor fue en 1968 Sidi Brahim Basiri, quien crea la Organización Avanzada para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro y poco después es detenido por España y presumiblemente asesinado.

El 10 de mayo de 1973, se crea el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro), que comienza la lucha armada contra España. Obtiene varias victorias militares, ante lo cual España en 1974 anuncia sus planes para conceder mayor autonomía a los saharauis y para celebrar un referéndum durante la primavera de 1975, pero el 31 de octubre tropas marroquíes habían cruzaron la frontera noroeste del Sáhara Occidental y enfrentaron a tropas del Frente Polisario ante la total pasividad del ejército colonial español.

El 2 de noviembre de 1975, el rey de EspañaJuan Carlos I, entonces jefe de Estado en funciones, visita a las tropas españolas desplegadas en el Sáhara Español, asegurándoles todo el apoyo del gobierno en su defensa del territorio y del pueblo saharaui. En este clima de tensión, agravado por la agonía de Franco en España, Marruecos, Mauritania y España, firman en Madrid el 14 de noviembre de 1975 un acuerdo por el que España se comprometía a poner fin a su presencia en el Sáhara el 28 de febrero de 1976 y a compartir hasta entonces la administración del territorio del Sáhara Occidental con Mauritania y Marruecos. Este acuerdo contó con la oposición frontal de Argelia y del Frente Polisario.

El 26 de febrero de 1976, los últimos soldados españoles abandonaban el Sáhara Occidental. Aquella misma noche, cuando las tropas marroquíes ya habían entrado en el territorio, el Frente Polisario proclamaba la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El 14 de abril, Mauritania y Marruecos firmaban un acuerdo en Rabat por el que se repartían el país: los dos tercios más al norte para Marruecos y el tercio restante para Mauritania.

Las guerrillas del Polisario, con base en Argelia, lanzaron, entre 1976 y 1978, continuos ataques contra las tropas marroquíes y mauritanas en el Sáhara Occidental (llegan incluso a atacar la capital de Mauritania). Consecuencia de esta guerra de desgaste, Mauritania renunció a sus pretensiones territoriales en el Sáhara y en 1979, firmó la paz con el Frente Polisario (Acuerdo de Argel). Sin embargo, su lugar es ocupado por Marruecos, que proclama su soberanía sobre la totalidad del territorio del Sáhara Occidental.

Es después del abandono de Mauritania cuando la RASD consigue su mayor reconocimiento internacional. Admitida formalmente en la Organización para la Unidad Africana (OUA) en 1982, consigue estatus de pleno derecho en 1984 (lo que origina el abandono de ésta por parte de Marruecos). En 1985, ya había sido reconocida oficialmente por 61 países.

En agosto de 1980, Marruecos, con la ayuda de Israel y el apoyo de Francia y Estados Unidos, comienza la construcción del muro, el cual divide el territorio del Sáhara Occidental de norte a sur. Terminado en abril de 1987, mide 2720 kilómetros, protegiendo los yacimientos de fosfatos de Bucraa, El Aaiún y Smara, hecho de arena de al menos 2 metros de alto, está rodeado de campos minados posee fortalezas cada 5 km y está resguardado por más 100 000 soldados.

Finalmente, en agosto de 1988, Marruecos y el Frente Polisario dan su visto bueno a un plan de paz elaborado por la ONU y la OUA, que planean el alto el fuego y el control del territorio del Sáhara por una misión de las Naciones Unidas, la cual prepararía la celebración de un referéndum sobre el futuro del territorio. El Frente Polisario sostiene que la base del censo debería ser el censo español de 1974, en tanto que Marruecos sostiene que el referéndum debe contemplar a los actuales pobladores del territorio

El 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su resolución 690, decidió establecer la misión para el referéndum (MINURSO, Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que se despliega en el territorio ese mismo año, cuyo objetivo es, además de preparar la consulta, supervisar el alto el fuego. Aunque la consulta está prevista para 1992, ésta no se produjo debido a las discrepancias sobre el censo.

La RASD  es miembro fundador de la Unión Africana (sucesora de la OUA). Ha sido reconocida como estado soberano por 85 países, la mayoría africanos o latinoamericanos. Otros muchos estados, como los europeos, no reconocen la RASD pero sí al Polisario como representante legítimo de los saharauis.

El Frente Polisario controla la parte oriental del territorio al otro lado del muro de seguridad, aunque parte del territorio está prácticamente deshabitado y gran parte sus tropas están estacionadas en Argelia.

“Quizás el pueblo del Sahara es culpable porque en sus largas costas reside el mayor tesoro pesquero del océano Atlántico y porque bajo las inmensidades de arena, que tan vacías parecen, yace la mayor reserva mundial de fosfatos y quizá también hay petróleo, gas y uranio. En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía: “Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes” dice Eduardo Galeano en Los Muros.

Mientras los saharauis sobreviven a duras penas en los campamentos de refugiados de Tinduf, los más antiguos del mundo, la Francia de Macron sigue vetando en el Consejo de Seguridad de la ONU la incumbencia de la MINURSO en el área de los derechos humanos, ante las constantes violaciones a los mismos que se producen en el territorio ocupado ilegalmente por Marruecos.

En 2022 Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, terminó con décadas de equilibrio en la disputa por el Sáhara Occidental. Este antiguo protectorado español del norte de África, el último territorio del continente por descolonizar, es ocupado por Marruecos. Los habitantes de la región, los saharauis, piden la independencia, pero los marroquíes no están dispuestos a conceder más que una autonomía limitada y el presidente de España acaba de respaldar esta posición, que en la práctica supone reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, algo que también hacen Francia y Alemania.

En 2020 Donald Trump, aceptó el control de Marruecos en la región a cambio de que estableciera relaciones diplomáticas con Israel.

Para la ONU es la potencia administradora de iure del Sahara Occidental hasta que se celebre el referéndum. Pedro Sánchez tomó una medida contraria al derecho internacional y en contra de las aspiraciones de los pueblos de España. Ha traicionado a los saharauis y a su propio partido. Y además le ha acarreado problemas con Argelia, un aliado económico de España, que dejó de suministrarle gas por este motivo. Como por los acuerdos de la Unión Europea eso acarrearía a su vez problemas para Argelia, Italia es el nuevo destinatario del gas argelino y España debe comprárselo a Estados Unidos con un costo mucho mayor.

El tema de los derechos humanos sigue siendo muy preocupante en el territorio de la RASD ocupado por Marruecos. El Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, ACAPS y NOVACT, presentó en junio un informe donde documentó 133 vulneraciones de derechos fundamentales de los saharauis en los territorios ocupados por Marruecos, solo durante el año 2023. Las detenciones arbitrarias, las torturas, los malos tratos, las agresiones físicas, los insultos, la confiscación de teléfonos y la disolución violenta de manifestaciones políticas, son solo algunas de las vulneraciones de derechos que presentó este informe y que muestran una práctica sistemática de persecución contra el pueblo saharaui por parte de la fuerza ocupante.

Mientras los gobiernos europeos siguen haciendo la vista gorda, sus empresas siguen depredando la riqueza ictícola saharaui y los yacimientos de fosfatos, hierro, manganeso, litio, cobalto, y explorando el territorio por el alto potencial de existencias de gas y petróleo, el 4 de octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha emitido una sentencia crucial en relación con los acuerdos comerciales entre la Unión Europea (UE) y Marruecos, que incluyen recursos provenientes del territorio del Sáhara Occidental, el TJUE ha confirmado que los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos no pueden incluir recursos provenientes del Sáhara Occidental sin el consentimiento expreso de su pueblo. Esta sentencia reafirma que el Sáhara Occidental tiene un estatus jurídico separado del de Marruecos y que cualquier acuerdo comercial que afecte la explotación del territorio saharaui tiene que respetar los derechos del pueblo saharaui según el derecho internacional.

En este contexto, la Unión Europea tiene que revisar sus acuerdos comerciales con Marruecos para asegurar el pleno respecto de la legalidad internacional y los derechos del pueblo saharaui. Esta sentencia obliga a la UE a revisar en profundidad su relación con Marruecos y poner fin a la complicidad en el expolio de los recursos del pueblo saharaui, que durante demasiado tiempo ha visto sus derechos pisados.

Mientras tanto, los más de 200.000 refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf siguen estoicamente resistiendo, soñando con una patria liberada del colonialismo opresor.