“Hoy se ve un futuro incierto / Y la tierra amenazada” son unos versos de la canción “No aprendimos nada” del dúo oriental “Solipalma” publicados en su trabajo “Antología” en el año 2007.
Así como Hugo Chávez Frías le regaló un ejemplar de “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano a Barack Hussein Obama, alguien debería regalarle a Donald Trump una copia de este tema, para que Estados Unidos no siga haciendo macanas a nivel internacional.
El 30 de abril de 1975 debieron salir con el rabo entre las piernas de Saigón, luego de una intervención de más de dos décadas en Vietnam (los primeros asesores norteamericanos llegaron al país luego de la caída de Dien Bien Phu) confiados en que su superioridad tecnológica, militar y económica les daría el triunfo. En su lugar, una estrepitosa derrota cuyos ecos resuenan todavía.
No menos ignominiosa fue la retirada de Afganistán el 30 de agosto de 2021, luego de dos décadas de la Operación Libertad Duradera (Operation Enduring Freedom) sin lograr ninguno de los resultados previstos, fuera de las violaciones a los derechos humanos contra la población civil no combatiente y con grandes pérdidas de militares y equipos.
A eso se debería agregar el empate en la península de Corea. El Armisticio firmado el 27 de junio de 1953 con la República Popular de Corea luego de tres años de sangrienta lucha dejó pendiente el tema de la unificación de la ´península, algo que todavía no se ha logrado. Hoy la RPC es una gran piedra en el zapato de los estadounidenses, sobre todo por la transferencia de misiles balísticos intercontinentales Nodong (Shahab-3) a Irán, de cuyo poder destructivo puede dar fe Israel.
El mito coloca a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) como muy eficaz arma de inteligencia de Estados Unidos, pero en realidad deja bastante que desea. Especializada en golpes de estado y desestabilización de gobiernos y países que no comulgan con Washington, con Irán se viene equivocando feo desde hace por lo menos un cuarto de siglo.
En 1979, una multitud enardecida rodeó la embajada de Estados Unidos en Teheran y mantuvo a los funcionarios y sus familias de rehenes durante 444 días. Sucesivas operaciones de la CIA fueron rotundos fracasos y le costaron la reelección al presidente James Carter. Los rehenes fueron liberados por voluntad de Irán en septiembre de 1980, luego de la invasión de Irak, que obligó a la Revolución Islámica a prestar atención a otras prioridades.
En febrero de este año, y atendiendo las peticiones del genocida Netanhayu, inició el ataque a Irán conjuntamente con Israel. 40 días después no se alcanzaron los objetivos previstos, más allá de las altisonantes declaraciones del inquilino de la Casa Blanca. Aviones invencibles derribados, barcos de aguerra averiados, y el alza del precio del petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz.
Como si esto fuera poco, el ingreso de los hutíes de Yemen en la guerra apoyando a Irán y su amenaza de cerrar el Estrecho de Bab el Mandeb (“la puerta de las lamentaciones» que enlaza el mar Rojo, al norte, con el golfo de Adén, al sur, en el océano Índico, y separa el cuerno de África en el continente africano, al oeste, de la península arábiga, en el continente asiático, al este.

Los huties apoyan la lucha de los palestinos en la Franja de Gaza y han atacado naves de Israel o de otros países en el Mar Rojo que lleven pertrechos a Israel con mucha eficacia, incluida la ofensiva contra el puerto de Eilat en el sur del país sionista, provocando heridos, daños materiales y un bloqueo de facto que ha reducido la actividad portuaria en un 85% y forzado la suspensión de servicios de carga debido a riesgos de seguridad.
Otra de las míticas agencias de inteligencia es el MOSSAD (Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales) fundada en 1949 para asegurar la supervivencia del estado mediante espionaje, operaciones encubiertas y contraterrorismo. Reporta directamente al Primer Ministro y hoy por hoy en relación a Irán desarrolla la política de los asesinatos de líderes con la esperanza de que así se logre la derrota de la nación persa, pero fuera de operar en las manifestaciones populares por la difícil situación económica del país en enero de este año, incendiando mezquitas y edificios gubernamentales, ni ellos ni la CIA informaron a Trump de la real potencia militar que es Irán.

Sumado a esto, la reticencia de la OTAN a involucrarse en el conflicto y la negativa de países como España y Alemania, que le han negado en uso de sus bases para que la aviación norteamericana ataque a Irán, dejan al mandatario norteamericano en una dura orfandad que pone en peligro su desempeño no sólo las elecciones de medio término en Estados Unidos en noviembre próximo, sino la posibilidad de la reelección en el 2028.
Por eso, la información contenida en un despacho de la Agencia de Noticias Árabe Siria SANA sobre el ingreso de convoyes de petróleo procedentes de Iraq a través del paso fronterizo de Al Tanf no aporta mucho, es una gota de agua en el océano. 300 camiones ingresaron el 1º de abril y según la agencia otros convoyes se sumarán en el futuro. Los primeros cargamentos están siendo trasladados hacia depósitos de almacenamiento, donde equipos técnicos iniciarán las labores de descarga antes de su envío al terminal petrolero de Baniyas para su embarque con destino a mercados internacionales
