Luego del triunfo de la Revolución Cubana y la entrada de las columnas rebeldes en La Habana el 1º de enero de 1959, la idea de alcanzar el poder por medio de la lucha armada, en lugar del camino electoral, se extendió por las Américas como un reguero de pólvora.
La preocupación que esto generó en el gobierno norteamericano llevó a la puesta en marcha de dos iniciativas, en 1961, para tratar de frenar esa expansión: la Alianza para el Progreso y los Cuerpos de Paz. Más allá del derroche económico que significaron, no incidieron en el objetivo propuesto.
Casi simultáneamente, en 1963 dos movimientos de guerrilla urbana hicieron su aparición pública. En Canadá el FLQ buscaba la independencia de Quebec y la eliminación de la influencia económica anglo-canadiense, adoptando tácticas de guerrilla urbana similares a las empleadas en movimientos de izquierda latinoamericanos, mientras que en Uruguay el MLN Tupamaros realizaba su primera acción con el robo de armas en el Tiro Suizo de Nueva Helvecia.
La guerrilla canadiense realizó alrededor de 160 atentados con explosivos entre 1963 y 1970, con la consigna de “Quebec Libre” como bandera. Llegó a tener amplio apoyo en círculos universitarios e intelectuales, pero empezó a decaer luego de la Crisis de Octubre de 1970.
En el medio, recibió un inesperado apoyo el 24 de julio de 1967 durante una visita oficial a Canadá con el pretexto de asistir a la Exposición Universal de 1967 que se celebraba en Montreal (Quebec). El presidente de Francia, Charles de Gaulle,
mientras se dirigía a una gran multitud desde un balcón del ayuntamiento de Montreal, pronunció «¡Viva Montreal! ¡Viva Quebec!» (Vive Montréal! Vive le Québec!) y luego añadió, seguido de fuertes aplausos, «¡Viva Quebec libre!» (Vive le Québec libre!) La frase, un eslogan utilizado por los quebequeses partidarios de la independencia de Quebec, y el uso que de Gaulle hizo de ella fue percibido como un apoyo al movimiento. El discurso provocó un incidente diplomático con el gobierno de Canadá y fue condenado por el primer ministro Lester B. Pearson, diciendo que «los canadienses no necesitan ser liberados».
“Donde hubo fuego, cenizas quedan”.Tras la derrota de los referéndum de 1980 y 1995, pareció que las aguas turbulentas se habían calmado, pero la idea de la independencia de Quebec no había muerto, sino que estaba en estado de hibernación, y en el siglo XXI cobra fuerza nuevamente, y de la manera menos pensada: a través de la música y el canto de dos raperos.
Kinji00 es el nombre artístico de Miguel Monteiro-Beauchamp. Colabora habitualmente con su hermano, Leonardo Monteiro-Beauchamp (lb66), en la composición de canciones. El dúo publicó un video en TikTok en abril de 2024 y alcanzó el éxito instantáneo. Lanzó su primer mixtape, À la prochaine fois (La próxima vez), el 24 de junio de 2025. Sus letras son asertivas y soberanistas. Si bien ambos tratan de que no los asocien a la política partidaria, el título del tema publicado en junio del año pasado remite a la despedida del líder independentista
Jacques Parizeau 30 años antes.
Junto con la renovación de la esperanza independentista, los hermanos proponen también un viraje idiomático. Reivindican el franglais, habla de raíz callejera, mezcla de francés e inglés que forma parte de la cultura hip-hop, algo similar al spanglish, modalidad híbrida del habla que combina elementos léxicos y gramaticales del español y el inglés, común entre comunidades hispanas en EE. UU, o el portuñol, mezcla de español y portugués que se habla en las zonas
fronterizas de Uruguay y Brasil.
Paralelamente, hay otros indicios que tienen muy preocupado al gobierno de Mark Joseph Carney. En Montreal, la ciudad más importante de la provincia de Quebec, el 2 de noviembre de 2025 Soraya Martínez Ferrada, hija del exilio chileno que llegó a Canadá como refugiada en 1980, a los 8 años de edad, ganó las elecciones al cargo de alcaldesa. Para empezar, se declara hija de la Ley 101, que declara el francés como lengua oficial en la provincia de Quebec, en sintonía con los reclamos de muchos quebequenses.
Estos acontecimientos servirían para explicar, en parte, el discurso de Carney en el Foro de Davos en enero de este año, donde puso en cuestión el orden global.
Con un frente interno algo inseguro y la amenaza latente de un conflicto con su poderoso vecino del otro lado del Río San Lorenzo, el precario equilibrio es susceptible de romperse en cualquier momento, sobre soto si los independentistas quebequenses aprovechan la bolada.

