En la madrugada de este sábado 3 de enero, efectivos de la Delta Force, una unidad de élite del ejército norteamericano, atacaron Caracas y secuestraron al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores, quien es además diputada de la Asamblea Nacional.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez, segunda en línea de sucesión presidencial según la Constitución aprobada en 1999, en declaraciones que recoge el multimedio Telesur, denunció la agresión militar «sin precedentes» de Estados Unidos contra el territorio nacional, perpetrada a la 1:58 de la madrugada, que culminó con el ilegal secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, y enfatizó que «hay un solo presidente en este país y se llama Nicolás Maduro Moros».

La vicepresidenta recordó que el Gobierno venezolano ya había advertido sobre una agresión en curso bajo «falsas excusas y pretextos», destacando que «las caretas se habían caído». Según Rodríguez, el verdadero objetivo de esta operación es «el cambio de régimen en Venezuela», lo que permitiría a Estados Unidos «la captura de nuestros recursos energéticos, minerales y naturales». Hizo un llamado a la comunidad internacional para que sea consciente de esta verdad. Informó además que el Organismo de Seguridad Ciudadana y «todo el poder nacional» de Venezuela se activaron. Esto busca ratificar la defensa de la independencia, soberanía e integridad territorial, que calificó de «salvajemente atacada». También añadió que «el pueblo de Venezuela se ha activado en las calles», siguiendo un llamado previo de Maduro para la activación de la FANB y los militantes.

El episodio ha generado reacciones a nivel mundial. «El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condena firmemente el ataque militar estadounidense contra Venezuela y la flagrante violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial del país», señaló en un comunicado.

«Esta mañana Estados Unidos cometió un acto de agresión armada contra Venezuela. Esto es profundamente preocupante y condenable», señaló en un comunicado de prensa el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.

«China está profundamente conmocionada y condena enérgicamente el flagrante uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano y las acciones contra su presidente», expresó el vocero de la cancillería del gigante asiático.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó que su Gobierno “rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina” y pidió paz y diálogo, porque  “Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”

Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable” y advirtió que sientan un precedente “extremadamente peligroso” para la comunidad internacional.

Las acusaciones de narcotráfico contra Nicolás Maduro son tan falsas como las armas de destrucción masiva que según Estados Unidos tenía Saddam Hussein.

Una investigación periodística de la BBC ha determinado que las mentiras de dos espías iraquíes jugaron un papel central en la decisión de Estados Unidos y Reino Unido de comenzar la guerra de Irak para derrocar al gobierno de Saddam Hussein.

Sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca, la mentira es el argumento predilecto de los mandatarios, como la acusación de comunista para en junio de 1954 derrocar al presidente constitucional de Guatemala, el coronel Jacobo Arbenz; o el golpe de Estado de agosto de 1953 conocido como operación Ajax, que derrocó al primer ministro Mossadegh porque éste osó nacionalizar el petróleo iraní.

Por supuesto, el coro de la claque hegemónica y sus adláteres vernáculos no ocultaron su satisfacción por el accionar de Estados Unidos: “sinvergüenzas Malinches confesos”, como dice la canción de Los Guaraguao.