La reciente designación de Diego «Colo» Santilli como jefe de Gabinete de la Nación modificó el tablero político del oficialismo y abrió una nueva etapa dentro de La Libertad Avanza. Lo que hasta hace pocos días parecía una candidatura prácticamente asegurada para disputar la gobernación de la provincia de Buenos Aires hoy quedó envuelto en un escenario de mayor incertidumbre, condicionado por la estrategia electoral que finalmente adopte el Gobierno nacional y por la definición de la interna del peronismo bonaerense.
En la Casa Rosada siguen con particular atención los movimientos del gobernador Axel Kicillof y de un sector de intendentes que impulsan la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. La fecha en la que finalmente vote el distrito más importante del país será determinante para el diseño político del oficialismo, ya que condicionará la planificación electoral tanto en territorio bonaerense como en el resto del país.
Dentro del espacio libertario existe una certeza: la estrategia dependerá, en gran medida, de cómo resuelva el peronismo su propia disputa interna. Mientras esa definición no llegue, cualquier planificación permanece sujeta a revisión.
Un cambio de escenario para Santilli
Hasta hace apenas unos días, distintos sectores del denominado «santillismo» aseguraban que Diego Santilli era el principal elegido por Karina Milei para competir por la gobernación bonaerense en las próximas elecciones. Incluso daban por superadas las diferencias que habían existido con Sebastián Pareja respecto del armado político provincial.
Sin embargo, la decisión presidencial de ubicarlo al frente de la Jefatura de Gabinete alteró completamente ese panorama.
El nombramiento no solo implica una mayor responsabilidad institucional, sino que también abre un interrogante estratégico: ¿conviene exponer al principal coordinador del Gobierno en una campaña electoral anticipada si una eventual derrota pudiera impactar directamente sobre la administración nacional?
La incógnita atraviesa hoy tanto al oficialismo como a sus aliados políticos.
La confianza de Karina Milei
Dentro del entorno de Santilli descartan, por el momento, las versiones que hablan de un eventual cambio de actitud de Karina Milei respecto de su futuro político.
Por el contrario, sostienen que la secretaria general de la Presidencia ha demostrado, desde el inicio de la alianza, una relación de confianza sostenida con el actual jefe de Gabinete. Recuerdan como antecedentes el lugar que ocupó Santilli en las listas electorales del año pasado y, posteriormente, su designación como ministro del Interior, cargo desde el cual desembarcó ahora en la coordinación general del Gobierno.
Para quienes lo acompañan desde hace años, esa relación política permanece sólida y constituye uno de los principales activos del funcionario dentro del esquema libertario.
Una responsabilidad que nunca buscó
Paradójicamente, quienes conocen de cerca a Santilli afirman que la Jefatura de Gabinete nunca fue el cargo que aspiraba a ocupar.
En ámbitos reservados suele describirse ese puesto como uno de los más complejos de cualquier administración, debido a la enorme exposición política que implica y al permanente desgaste que genera la coordinación entre ministerios y áreas estratégicas del Estado.
No obstante, cuando comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que fuera convocado para asumir esa responsabilidad, en su entorno entendieron rápidamente que rechazar la propuesta nunca fue una alternativa real. La confianza depositada por el Presidente y por Karina Milei hacía prácticamente inevitable su aceptación.
El desafío de administrar el poder
Con la jura ya concretada, el nuevo jefe de Gabinete comenzó una etapa diferente.
Su prioridad inmediata será fortalecer la gestión nacional, consolidar el funcionamiento interno del Ejecutivo y respaldar políticamente la administración del presidente Javier Milei, dejando para una etapa posterior cualquier definición estrictamente electoral.
La intención es evitar que la agenda de campaña eclipse el trabajo cotidiano de un Gobierno que todavía enfrenta importantes desafíos económicos, políticos e institucionales.
El delicado equilibrio dentro del «triángulo de hierro»
Uno de los principales desafíos que deberá afrontar Santilli será administrar las distintas sensibilidades que conviven dentro del núcleo de poder libertario.
Su histórica buena relación con Karina Milei constituye uno de los pilares de su llegada al cargo. Sin embargo, también deberá mantener un vínculo fluido con el asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los principales estrategas políticos del Gobierno.
En distintos sectores libertarios reconocen que la convivencia entre ambos espacios requiere un delicado equilibrio, especialmente considerando la influencia que ambos ejercen sobre las decisiones más relevantes de la administración nacional.
Por ello, el nuevo jefe de Gabinete deberá construir consensos permanentes, evitando convertirse en un factor de tensión dentro del propio oficialismo.
Volver al perfil de gestor
Quienes acompañan a Santilli desde hace años sostienen que, tras un prolongado período de bajo perfil durante su paso por el Ministerio del Interior, ahora deberá recuperar una de las características que históricamente definieron su carrera política: la capacidad de gestión.
Durante la campaña electoral del año pasado ocupó un rol de fuerte exposición pública. Luego, ya dentro del Gobierno, optó por una actitud mucho más reservada, enfocada en cumplir funciones administrativas y evitar conflictos internos.
Ahora, entienden sus colaboradores más cercanos, llegó el momento de «volver a ser Diego»: un dirigente identificado más con la administración y la resolución de problemas que con la confrontación política.
¿Un dirigente amarillo dentro de un Gobierno violeta?
Otro de los interrogantes que atraviesa esta nueva etapa gira en torno a la identidad política que conservará Santilli.
Tanto en su entorno como dentro del oficialismo consideran que no existe necesidad de que renuncie a su origen dentro del PRO para demostrar lealtad al Gobierno nacional.
Por el contrario, entienden que mantener su identidad política puede transformarse en una ventaja a la hora de consolidar acuerdos con distintos sectores del electorado bonaerense.
La buena relación que mantiene con Karina Milei desde 2023 aparece como una garantía suficiente dentro del oficialismo, mientras que el vínculo de Cristian Ritondo con Santiago Caputo terminó consolidando un esquema de interlocutores diferenciados dentro del espacio.
La provincia, todavía en pausa
Mientras Axel Kicillof define si finalmente impulsará el desdoblamiento electoral y el peronismo intenta resolver sus propias diferencias internas, en el oficialismo prefieren mantener abiertas todas las alternativas.
La eventual candidatura de Diego Santilli continúa siendo una posibilidad, aunque hoy ya no aparece como una decisión inevitable.
Por ahora, la prioridad del flamante jefe de Gabinete será consolidar la gestión nacional y fortalecer la administración de Javier Milei. Recién cuando el escenario electoral bonaerense termine de aclararse, La Libertad Avanza resolverá cuál será el papel que deberá desempeñar uno de sus dirigentes con mayor experiencia de gestión y capacidad de construcción política.
