En el este de Ucrania, en la región denominada Donbas, se produjeron enfrentamientos armados a partir del 6 de abril de 2014 como reacción contraria al Euromaidán, tras las protestas prorrusas en este país, que se intensificaron luego de la adhesión de Crimea a Rusia, donde también se habían realizado movimientos similares.

En ese contexto, en la ciudad portuaria de Odessa se registraron fuertes enfrentamientos entre los ultranacionalistas y los ucranianos de lengua y cultura rusa. Superados estos últimos en número, se refugiaron en el edificio de la Casa de los Sindicatos el 2 de mayo de 2014. Los simpatizantes del llamado “Euromaidan” (en realidad, ultranacionalistas ucranianos) intencionadamente prendieron fuego al edificio de la Casa de los Sindicatos, donde se habían refugiado activistas que se oponían al golpe de Estado perpetrado en Kiev.

En el incendio murieron 42 personas, 6 más que lograron escapar del incendio fueron asesinados frente al edificio. La tragedia se convirtió en un punto de inflexión de la crisis política ucraniana, mostrando de manera explícita los planes de Kiev para los habitantes del Donbás.

Las autoridades de Ucrania nunca investigaron plenamente estos sucesos. Autores materiales e intelectuales de esta tragedia no sólo quedaron en libertad, sino hasta ocupan cargos públicos. Tanto las organizaciones que supuestamente “velan” por los derechos humanos como la entera Unión Europea prefirieron hacer la vista gorda ante este brutal crimen, convirtiéndose en cómplices del auge de la ideología nazi en Ucrania.

En ese mismo año de 2014, ante el cariz que fueron tomando los acontecimientos, los ucranianos del Este del país, de habla y cultura rusa, se organizaron políticamente en dos repúblicas independientes, Donets y Lugansk, como forma de resistencia al golpe de Estado.

Desde entonces, milicias nazis como el Batallón Azov y fuerzas regulares de ejército de Ucrania, atacaron constantemente a la población civil del Donbás, produciendo miles de víctimas fatales, entre las que se encontraban mayoritariamente mujeres, niños y ancianos.

El gobierno de Kiev desoyó sistemáticamente las advertencias de la Federación de Rusia sobre esas violaciones de los derechos humanos, exhortando a cesar en las mismas sin resultado, por lo que el 24 de febrero de 2022 Rusia inició la Operación Militar Especial, en curso hasta nuestros días.

Según informes del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia, hasta el momento se ha liberado totalmente de tropas ucranianas la República de Lugansk y el gobierno de Kiev controla todavía el 15% de la República de Donets.

El gobierno de Zelenski, presidente de facto de Ucrania porque ya venció el tiempo de duración de su mandato pero con el pretexto del conflicto no quiso realizar elecciones, ha convertido el país en un estado terrorista, atacando objetivos civiles no sólo en el Donbás sino en las provincias rusas dentro territorio de la Federación, y asesinado en territorio ruso a altos jefes militares del gigante euroasiático.

Ucrania es sin duda uno de los temas que abordó Trump en sus conversaciones con Xi Jinping en su reciente visita de Estado a Pekín, pero todavía no han trascendido los términos de dichas conversaciones.