Los efectos del calentamiento global los está sufriendo todo el mundo, pero Donald Trump piensa que con retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París (adoptado el 12 de diciembre de 2015 en la COP21 en París, firmado oficialmente el 22 de abril de 2016 (Día de la Tierra) en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016) y apostar por el uso indiscriminado de combustibles fósiles, algo que incluye episodios como el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros o el renovado intento de apoderarse de Groenlandia, todo sea por el control del petróleo.

El 27 de enero de este año entró en vigencia la salida de EE.UU del Acuerdo de París, por segunda vez en una década. La primera retirada de EE. UU del Acuerdo de París fue anunciada por el presidente Donald Trump el 1º de junio de 2017, argumentando que el pacto desfavorecía la economía estadounidense. Formalmente, el retiro se hizo efectivo el 4 de noviembre de 2020, un día después de las elecciones presidenciales, convirtiendo a EE. UU en la única nación del mundo en salir, aunque se reincorporó bajo la administración de Joe Biden en 2021.

En el medio, la posible asfixia financiera de la ONU, como advirtió su secretario general Antonio Guterrez: según algunas fuentes la deuda de EE.UU con el organismo es de U$S 2.200.000.000 y según otras, más de U$S 4.000.000.000.

Para hacer frente al calentamiento global, y en el marco del Acuerdo, se generó el concepto de transición energética.

La transición energética refiere a un cambio significativo en un sistema de energía que podría estar relacionado con un factor o con una combinación de factores tales como estructura de sistema, escala, economía y política energética. Generalmente se define como un cambio estructural a largo plazo en un sistema energético, a diferencia de un cambio en una tecnología energética o en una fuente de combustible en particular.

La transición energética actual surge por la necesidad de acciones climáticas para mitigar el calentamiento global. Para mantenerse dentro de los 1.5 °C que propone el Acuerdo de París, es necesario detener las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 o 2050. Esto implica descarbonizar los sistemas energéticos, es decir, abandonar los combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural, el lignito y el carbón, y reemplazarlos por fuentes que no generen o generen bajas emisiones como el combustible nuclear (uranio) y las fuentes de energía renovable: eólica, hidroeléctrica, solar, geotérmica, marina, undimotriz, entre otras.

Mientras la superpotencia se dedica a mirar y cuidar su ombligo, en otras partes del mundo la preocupación se ha traducido en la creación de organizaciones para impulsa la transición. Los países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos) y la Comisión Europea, junto con socios internacionales, crearon la Alianza para la Transición Justa de Energía (JETP, por sus siglas en inglés) para apoyar la descarbonización en economías emergentes. Los países beneficiarios/socios incluyen a Sudáfrica, Indonesia, Vietnam, Senegal y la India.

En 2023, Australia, Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam y Japón impulsaron el surgimiento de la Comunidad de Cero Emisiones de Asia (AZEC) y a través del Centro de Cero Emisiones de Asia, lanzado en 2024 para facilitar políticas y proyectos, Japón movilizará hasta 70.000 millones de dólares en financiación climática.

Indonesia ha desembolsado aproximadamente 3.500 millones de dólares provenientes de financiamiento internacional bajo la Alianza para la Transición Justa de Energía (JETP) y la Comunidad Asiática de Cero Emisiones (AZEC) para apoyar el desarrollo de su economía verde, anunció el ministro Coordinador de Asuntos Económicos, Airlangga Hartarto, con el objetivo de generar hasta 4,4 millones de nuevos empleos para 2029.

Chile lleva adelante iniciativas también relacionadas con la transición energética. Por un lado, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Magallanes aprobó por unanimidad el proyecto Parque Eólico Faro del Sur, una iniciativa de la empresa HIF que será el primer complejo de generación eólica en el sur de Chile.
Con una inversión cercana a los 500 millones de dólares, el proyecto incluye la instalación de 62 aerogeneradores que producirán una potencia de 372 megavatios, marcando un hito para la energía renovable en la región
Por el otro lado, la región de Valparaíso avanza en una iniciativa orientada a fortalecer la gestión de residuos críticos y reducir la dependencia de los rellenos sanitarios, incorporando la economía circular como motor de desarrollo territorial, para lo cual está abocado a la área de capacitar estudiantes de educación superior (en una primera etapa, alrededor de 150) en economía circular, gestión de residuos y sostenibilidad. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se adoptaron en 2015 y se pensaba que para 2030 ya habrían sido alcanzados. Entre ellos estaba el tema del climático y su mitigación, algo cada vez más lejano por la ambición desmedida de algunos gobernantes de este planeta