Casi simultáneamente al ataque de Estados Unidos a Venezuela, Emanuel Macron aprovechó la bolada e instrumentó el 20º intento de asesinato del capitán Ibrahim Traoré y golpe de Estado subsiguiente en Burkina Faso cerca de la medianoche del sábado 3 de enero.
Según declaraciones del ministro de Seguridad de Burkina Faso, Mahamadou Sana, recogidas por el portal Telesur, la intentona comprendía asesinatos selectivos de autoridades civiles y militares, comenzando por Traoré, a quien intentarían eliminar tiroteándolo a quemarropa o con el uso de explosivos que harían estallar en su residencia; el plan incluía neutralizar una base de drones para anular cualquier capacidad de reacción del Gobierno. Se trataría de la base donde operan los drones proporcionados por Turkiye, que han resultado muy efectivos en repeler la acción del grupo terrorista seudo islamista Boko Haram en el norte del país.
Se identificó al exjefe de la junta militar exteniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, residente en Togo desde su caída del poder, como el principal instigador de la operación, responsable de concebir el plan, recaudar fondos y reclutar cómplices.
Sana aseguró que una parte significativa del dinero para apoyar la escalada provino del extranjero, en particular de Costa de Marfil, de donde se hizo en fecha reciente una transacción de 70 millones de francos marfileños (alrededor de 125.000 dólares).
Lo que no comprenden los estrategas imperialistas y colonialistas, es que no son procesos individuales que dependen de líderes carismáticos y sin ellos el movimiento se cae. Tanto en la República Bolivariana de Venezuela como en Burkina Faso. Cuando trascendió por las redes sociales el intento de golpe en el país africano, miles de burkineses se volcaron a las calles para expresar su apoyo al presidente Traoré, y en Venezuela, aún desde la confusión generada por el artero ataque, empezaron a manifestarse los mensajes de apoyo al gobierno legítimamente constituido y específicamente al presidente Nicolás Maduro Moros, a quien, en la acusación del presunto juicio que se le pretende hacer, se ha retirado el principal cargo, que era que encabezaba el Cartel de los Soles.
Desde 2020 los funcionarios norteamericanos venían hablando de eso, y ahora resulta que, como decían las autoridades venezolanas, esa organización presuntamente dedicada al narcotráfico no existe.
Debe sumarse a todo esto, lo sucedido a fines de diciembre del año pasado en Nigeria. Estados Unidos bombardeó a presuntas bases terroristas, pero no donde lo habían solicitado las autoridades nigerianas, sino, casuales casualidades, en una zona muy cercana a la frontera con Níger, lo cual llevó a este país, integrante de la AES (Alianza de Estados del Sahel) junto con Mali, a prepararse para la movilización general, según indicó el gobierno del general Abdourahamane Tchiani.
En febrero de 1997, el presidente de Ecuador Abdala Bucaram, fue destituido por el Congreso por manifiesta “incapacidad mental” para gobernar. ¿No sería hora de que el congreso norteamericano hiciera lo mismo antes de que Donald Trumpo haga saltar el mundo en pedazos con su delirio bélico?



