En el Evangelio según San Mateo, capítulo 25 versículo 40 (versión Reina Valera), Jesús se identifica de forma personal con los hambrientos, sedientos, enfermos, extranjeros y presos. Muchos eruditos sostienen que, además, hay una línea de continuidad entre este pasaje bíblico y el anterior, 19:14 “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos”.

Si bien en los tiempos actuales la solidaridad es un buen muy escaso y desde las más altas esferas del poder se exalta el individualismo feroz, el texto bíblico apunta al cuidado de las infancias como una forma de caminar hacia un futuro de justicia social, lo cierto es que la llamada civilización occidental ha ido exactamente en la dirección opuesta al mandato bíblico.

En un nuevo documental de la BBC «Bebés robados», se narran las historias de algunas de las 250.000 mujeres que se vieron obligadas a entregar a sus recién nacidos en adopción entre 1949 y 1976 en el Reino Unido, y se revela el papel cumplido por el Ejército de Salvación en dicho proceso.

En 2023, la entonces primera ministra escocesa Nicola Sturgeon se disculpó formalmente por el papel del Estado en las adopciones forzadas, y en julio pasado, el entonces primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, les pidió disculpas formalmente a esas madres, diciéndoles: «La vergüenza no es suya… la vergüenza es nuestra».

En un despacho de Télam de 2020, se consigna que durante la Guerra Civil Española (1936-1939) el franquismo arrebató niñas y niños a sus madres que fueron entregados a instituciones públicas o religiosas y a familias, apropiación que continúo hasta la muerte de Francisco Franco en 1975 y se extendió hasta finales de los años 80, convirtiéndose en un negocio en el que estaban implicados médicos, enfermeras, curas y monjas