El 26 de marzo de 1971, el general Líber Seregni, pronunció su primer discurso público como candidato presidencial del Frente Amplio (la coalición gobernante hoy en Uruguay) en un acto realizado en la explanada del Palacio Municipal de Montevideo.. La firma del acto fundacional había sido el 5/02/1971 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.
Fue el acto político más grande de la historia política del Uruguay hasta ese momento y en el mismo acto el FA alzó por primera vez la bandera tricolor de tres franjas horizontales roja, azul y blanca, que fuera izada por primera vez por el comandante artiguista Fernando Otorgués el 26 de marzo de 1815 en Montevideo.
Seregni señaló entonces los ejes del programa del Frente Amplio, destacó la unidad como una conquista central, la contradicción oligarquía-pueblo, reivindicó el antimperialismo, las raíces artiguistas y la necesidad de llevar el pueblo al poder, proponiendo una salida democrática a la crisis nacional.
Cuando parecía que el medular discurso de Seregni había culminado, y la consigna “el pueblo unido jamás será vencido” resonaba entonada por miles de gargantas entusiasmadas, el candidato presidencial del FA hizo emotiva alocución final: “Padre Artigas: aquí está otra vez tu pueblo; te invoca con emoción y con devoción y bajo tu primer bandera, rodeando tu estatua, ese pueblo te dice otra vez, como en la patria vieja, padre Artigas guíanos!”.
Eu su discurso Seregni fustigó duramente la emigración que estaba desangrando al país: “nuestro Uruguay se ha transformado en un país de emigración. Los uruguayos emigran. Emigran por miles y por miles. Y se van, porque su país no les ofrece posibilidades, porque no pueden vivir y trabajar aquí. La emigración es el peor juicio sobre un régimen económico y social”.
Frente a la crítica malintencionada de la prensa hegemónica y la derecha liberal encarnada en el Partido Colorado y el Partido Nacional (blancos) aclaró específicamente que “el Frente Amplio no es una simple suma de partidos o de grupos; es la nueva conciencia que levantará un nuevo Uruguay. Aquí está el pueblo, que no ha perdido la fe ni en sí mismo ni en el destino de la República, el FA es el legítimo heredero de la tradición artiguista, toma sus banderas y toma su ideario” subrayó.
Desde hacía casi una década atrás la lucha armada había estallado en el país, fruto del creciente autoritarismo del entonces Presidente Jorge Pacheco Areco, por lo que era pertinente pronunciarse sobre el tema y lo hizo con total claridad: “Somos el Frente Amplio, una afirmación pacífica. No queremos la violencia, pero no tenemos miedo a la violencia. Nosotros no queremos ni el caos ni el desorden. El régimen actual no es el orden, sino el «desorden establecido»”.
En lo personal, la ocasión fue propicia para un fructífero encuentro con mi querido amigo y compañero, el Dr. Manuel Liberoff, detenido y desaparecido en Argentina el 20 de mayo de 1976. En la vorágine militante de aquellos días, no siempre teníamos tiempo para intercambiar ideas como lo hicimos aquella noche inolvidable.
El Gral. Seregni había pedido el pase a retiro luego de que el gobierno avasallara la autonomía universitaria entrando con el ejército en la Universidad de la República en 1968 y allanara facultades. El sector batllista del Partido Colorado, integrado entre otros por Zelmar Michelini y Amílcar Vasconcellos, habían impulsado su candidatura presidencial por esa fuerza política para las elecciones de noviembre de 1971, pero no obtuvieron eco y por eso poco tiempo después fue entrevistado por dirigentes de los partidos que luego conformarían el FA, y aceptó la postulación presidencial, lo que fue muy criticado por la derecha cuando tomó estado público su decisión.
Por eso en el discurso reafirmó su condición castrense: “Me siento todavía integrante de las fuerzas armadas de mi país, de esas fuerzas y esos hombres que llevan sobre el frente de sus gorras el emblema artiguista, son los continuadores históricos de las huestes artiguistas y en estos momentos, de liberación nacional, de búsqueda de una real y efectiva democracia, de prosecución de la justicia social, nuestras fuerzas armadas como fueron antes, como serán siempre, serán salvaguardia de la Constitución y serán también celosos salvaguardias de la voluntad del pueblo. Es mi país, mi pueblo, el que me permitió realizarme como hombre, como militar y como ciudadano, y a él me debo”.
En el acto había mucha juventud que todavía no podía votar en las elecciones de noviembre de ese año, hecho que fue utilizado por la derecha para denostar al FA. 33 años después, fueron ellos los que dieron la victoria en las elecciones de 2004 al Frente Amplio en primera vuelta.

