La histórica marca argentina La Serenísima inicia una nueva etapa luego de 96 años de trayectoria. Las compañías Danone y Arcor acordaron la adquisición del negocio lácteo de Mastellone Hermanos, que se retira del sector tras casi un siglo de actividad, en una de las operaciones más significativas del rubro alimenticio en los últimos años en la Argentina.
Ambas firmas ya controlaban el 49% del paquete accionario y avanzaron ahora sobre el 51,1% restante, hasta ahora en manos de la familia fundadora y del fondo Dallpoint Investments LLC. La operación fue comunicada a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y, si bien ya fue acordada, su cierre definitivo dependerá de las aprobaciones regulatorias correspondientes, en especial en materia de defensa de la competencia.
Hasta el momento, la marca era gestionada de manera compartida: Mastellone administraba el segmento de leches fluidas —históricamente el corazón del negocio— y quesos duros y semiduros, mientras que Danone operaba los productos frescos, yogures, postres y quesos blandos. Esta división respondía a una alianza estratégica iniciada en la década del 90, que ahora se transforma en integración plena.
A partir de este acuerdo, la conducción quedará unificada mediante un nuevo joint venture entre Danone y Arcor, con foco prioritario en el mercado argentino, aunque con proyección regional. Esta estructura concentrará tanto el negocio lácteo de Danone y Mastellone en el país como el de Logística La Serenísima, un componente clave en la cadena de frío y distribución, considerado uno de los activos más valiosos de la compañía.
La operación se instrumenta a través de Bagley Latinoamérica, sociedad creada en 2005 por ambas empresas. Este vehículo ya contaba con una opción de compra sobre el total del paquete accionario de Mastellone, prevista en un acuerdo firmado el 3 de diciembre de 2015, lo que explica en parte la concreción de la operación en esta etapa.
En ese marco, la empresa informó que sus accionistas avanzaron en la transferencia total de acciones, abarcando las clases A, B, C y D, que representan más del 51% del capital social y los derechos de voto.
Orígenes, expansión y peso en el mercado
Los inicios de La Serenísima se remontan al 29 de octubre de 1929, cuando los inmigrantes italianos Antonino Mastellone y Teresa Aiello comenzaron a producir mozzarella y ricota en General Rodríguez. Desde allí, Antonino distribuía sus productos en zonas como el puerto y San Telmo, en un esquema casi artesanal que con el tiempo se transformaría en una red industrial de alcance nacional.
Bajo la conducción de su hijo, Pascual Mastellone, la compañía se consolidó como líder del mercado lácteo argentino, impulsando innovaciones clave: desde la masificación de la leche pasteurizada hasta el desarrollo de productos de valor agregado. Durante décadas, La Serenísima llegó a concentrar una porción significativa del consumo de leche fluida en el país, convirtiéndose en sinónimo de calidad dentro del sector.
En la actualidad, el grupo cuenta con 11 plantas industriales, una amplia red logística y miles de empleados directos e indirectos, además de una fuerte relación con productores tamberos, lo que le otorga un rol central dentro de la cadena agroindustrial.
Un año de negociaciones y tensiones
La concreción de la operación se produce luego de un extenso proceso de negociación, atravesado por diferencias en la valuación de la compañía que incluso amenazaron con derivar en instancias judiciales.
En abril de 2025, Mastellone había rechazado una oferta de Arcor y Danone para adquirir el 51% de la empresa por un monto que no superaba los 40 millones de dólares, cifra considerablemente inferior a los aproximadamente 250 millones pretendidos por los vendedores. Finalmente, el valor acordado no fue informado públicamente, lo que sugiere la existencia de cláusulas de confidencialidad y eventuales ajustes vinculados al desempeño futuro.
El contexto económico argentino —marcado por alta inflación, caída del consumo y presión sobre los costos productivos— también incidió en la negociación, al igual que la necesidad de escala y eficiencia en un mercado cada vez más competitivo.
Impacto estratégico y proyección
Las compañías destacaron que el nuevo esquema permitirá consolidar un negocio integrado, potenciar la innovación, mejorar la eficiencia operativa y ampliar la presencia en el mercado. Asimismo, remarcaron que se abren nuevas oportunidades de crecimiento a partir de una red de plantas que elaboran leches, quesos, mantecas, cremas, yogures, postres y dulce de leche, productos emblemáticos de la mesa argentina.
Desde el punto de vista estratégico, la operación refuerza la presencia de Danone en América Latina y consolida a Arcor como uno de los principales jugadores del negocio de consumo masivo en la región, ampliando su alcance más allá de los alimentos tradicionales hacia el segmento lácteo con mayor integración.
El CEO de Danone, Antoine de Saint-Affrique, subrayó el valor de profundizar la alianza con Arcor y el compromiso con el mercado regional. En la misma línea, el presidente de Arcor, Alfredo Pagani, destacó que la integración permitirá optimizar capacidades y acelerar el crecimiento mediante una estrategia común.
Por su parte, el CEO de Arcor, Andrés Grazios, ya había anticipado el carácter estratégico de Mastellone, resaltando su complementariedad dentro del negocio de consumo masivo.
Una transición con interrogantes
Más allá del cierre de la operación, se abre una etapa de transición que plantea interrogantes sobre el futuro de la marca, la política de precios, la relación con los productores y el impacto en el empleo. También será clave observar cómo se articula la integración cultural y operativa entre compañías de distinto origen y tradición.
Lo cierto es que, con este movimiento, se cierra un ciclo histórico: el de una empresa familiar que nació de manera artesanal en el conurbano bonaerense y que, durante casi un siglo, logró convertirse en uno de los símbolos más reconocidos de la industria alimentaria argentina
