El lunes 5 de enero se cumplieron 88 años del nacimiento de una de las figuras más lúcidas del metodismo argentino, de los derechos humanos y el feminismo, pionera de la lucha por el aborto legal.

Una de las carpas de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en la Plaza Congreso en 2018, llevó su nombre. Alieda Verhoeven fue la primera mujer en ser ordenada como pastora de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA), fundadora del Encuentro Nacional de Mujeres, teóloga, feminista, ecuménica y militante por los derechos humanos.

Se llamaba Alieda pero todos nosotros, por vaya uno a saber por qué, suprimimos la “e” al llamarla por su nombre. Nació en Utrecht, Holanda, el 5 de enero de 1938, en el seno de una familia numerosa de estirpe metodista: sus tíos, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo fueron pastores metodistas.

En 1961 se vino a vivir a Argentina. Se instaló en Córdoba y tiempo después comenzó a estudiar teología en el Instituto Superior Evangélico De Estudios Teológicos (ISEDET), una institución conformada por varias iglesias protestantes históricas ubicada en la calle Camacua, en el barrio de Flores, heredera de la prestigiosa Facultad Luterana de Teología. A fines de 1969 fue destinada a Mendoza, donde dio “”Seminarios de formación teológica” para católicos y protestantes que convocaban hasta 300 personas. En 1971 creó el Instituto para la Liberación y Promoción Humana, lugar de formación de los operadores sociales que trabajaban en los barrios pobres de Mendoza en defensa de los derechos de las personas, especialmente de las mujeres, posiblemente porque en su país natal había aprendido el castellano leyendo “La razón de mi vida”.

En 1972 crea, a nivel nacional, una gran Red Social, APE (Acción Popular Ecuménica) que actúa en toda la Argentina, integrada por instituciones tales como CECOPAL de Córdoba, y Acción Educativa de Santa Fe, Red de la que fue Secretaria de Recursos durante 20 años. En 1973 participa de la fundación oficial de la Federación junto a otros referentes regionales, como Oscar Bracelis, Rolando Concatti, Mauricio López, Jaime Nicolau, Mirta Vivante y María Elisa Nicolau.

El 11 de septiembre de 1973 se produce el sangriento y genocida golpe cívico militar en Chile. Iglesias y organismos vinculados a la FEC, dan origen al CEAS–Comité Ecuménico de Acción Social- con el apoyo de la Iglesia Católica e iglesias protestantes, que funcionó en el edificio de la Iglesia Metodista de Mendoza de Espejo 423. Para esa actividad se contó asimismo  con el apoyo del Acto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) donde Alieda es Coordinadora General. En Mendoza se reciben casi 9.000 personas, 2.700 familias venidas del país vecino en busca de asilo. En 1976, ante la inminencia del golpe en Argentina, Iglesias protestantes y diócesis católicas y ONGs fundan a nivel nacional el MEDH –Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos. La FEC y APE están entre las fundadoras de la sede en Mendoza y, como no podía ser de otra manera, Alieda fue designada Secretaria Regional.

Eran aquellos tiempos difíciles, sin duda. En medio de tanto trajín, el Terrorismo de Estado entronizado en la Argentina el 24 de marzo de 1976 le asesta un golpe casi mortal del que solo su fe cristiana pudo levantarla:  el 1 de enero de 1977 es secuestrado Mauricio López, líder ecuménico en América Latina, promotor del CLAI (Consejo Latino Americano de Iglesias) miembro del Consejo Mundial de Iglesias(CMI) rector de la Universidad de San Luis, miembro activo de la FEC. Alida y Mauricio eran novios, y si la memoria no me falla, ese enero habían pensado contraer matrimonio. Por eso cuando años después le preguntaban sobre maternidad, respondía que no debía considerarse imperativo tener hijos, que se podían tener ideas y acciones igualmente importantes.

Es ella quien encabeza la búsqueda de Mauricio, los trámites judiciales, las denuncias contra los represores y cuando peligra su vida el embajador de Holanda la repatria, pero luego de unos meses Alida no puede con su genio, vuelve a la Argentina y a la lucha en el CEAS.

En 1985 fundó, con una multitud de autoconvocadas de todo el país, el Encuentro Nacional de Mujeres, del que fue líder durante más de 20 años y donde integró la Corriente Autónoma 8 de Marzo, agrupación que reunió a mujeres de diversos ámbitos de pensamiento. Más tarde, desde su quehacer en el Grupo Ecuménico de Mujeres (GEM) protagonizó e impulsó la discusión sobre género y feminismo, vinculándose entre otras con la brasileña Ivone Gebara y la teóloga feminista norteamericana Mary Hunt. Entre otros frutos, de allí surgieron los Encuentros Nacionales de Mujeres Pobladoras de la Mesa Mujeres de Confluencia (Red Nacional de ONG de Educación Popular). En el GEM es promotora y responsable de la edición del “Diario de las Chicas”, junto a otras militantes, que funcionó entre los años 1985 y 2001, con financiación de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana- Wacc. 

En 1994 se propusieron como organización una participación activa en la Convención Reformadora de la Constitución. Pidieron cuatro modificaciones, algunas de las cuales debieron esperar hasta nuestros días para verlas concretadas: un Habeas Corpus especial para la mujer cabeza de familia en situación de pobreza, asegurando el acceso al trabajo y la vivienda, la incorporación expresa del término mujer al texto constitucional e incorporar en la misma la Convención sobre Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y evitar la condena del aborto en el texto constitucional.

Fue una de las últimas actividades en las que pudo participar, porque tiempo después por obra y gracia del mal de Alzheimer debió retirarse de la vida pública.

El pensamiento de esta empedernida transgresora podría sintetizarse en este fragmento de una entrevista periodística: “abrigo la expectativa y la esperanza de que a pesar de todos los medios electrónicos que existen, haya en las mujeres sobre todo, la voluntad de alimentar la relación de amistad a nivel personal. Porque es en el toque personal y corporal del verdadero encuentro, en donde lo más profundo del ser humano y del alma se nutre… porque si no todo eso se va”, o en su definición de feminismo: “Feminista hoy es ser empedernidamente contestataria a las cosas que están dadas en la sociedad como naturales y como deben ser, de acuerdo al pensar, el hacer y el sentir del varón. Que excluye más del 50% de los seres humanos que formamos la comunidad. Entonces por eso hay que ser feminista; porque hay que ayudar a las mujeres y a los varones a eliminar los prejuicios ancestrales que nos impusieron las religiones.”

Alieda Verhoeven falleció en Mendoza el 22 de febrero de 2013, había cumplido 75 años y 50 de servicio en la Argentina. Dejó como legado, entre otras cosas su testimonio de militante de los Derechos Humanos, el inicio de la organización del Movimiento feminista en la provincia y el registro del trabajo del GEM.

Conocerla y tratarla fue uno de esos privilegios que te da la vida que no tienen precio.