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AUSTRALIA TAMBIÉN SE DA UN TIRO EN EL PIE

Australia es el país más grande de Oceanía y el sexto más grande del mundo. La demografía australiana ha sido moldeada por siglos de inmigración: en el año…

Australia es el país más grande de Oceanía y el sexto más grande del mundo. La demografía australiana ha sido moldeada por siglos de inmigración: en el año 2020, los inmigrantes representaban el 30 % de la población del país.

Pero en los últimos años, a contrapelo de sus orígenes históricos el Gobierno del primer ministro laborista Anthony Albanese, en 2023, implementó múltiples reformas clave a su Ley de Migración de 1958 (Migration Act 1958). La más destacada y urgente de ese año fue la Migration Amendment (Bridging Visa Conditions) Act 2023. Fue una respuesta rápida del Parlamento australiano tras el fallo de la Corte Suprema (High Court) en el caso NZYQ v Minister for Immigration, que declaró ilegal la detención indefinida de ciertos extranjeros (alrededor de 140) que no pueden ser deportados a sus países de origen.

Algunos analistas sostienen que esas y otras restricciones a los migrantes, como posibilidad de que los estudiantes lleven a sus familiares a Australia y las prórrogas de visado se limitan a cursos de nivel superior, tienen su origen no en los motivos enunciados por el Ministro del Interior Tony Burke, sobre que hay una presión sobre el problema de la falta de viviendas por la llegada de los mismos, sino por directivas emanadas en el seno del AUKUS (la alianza estratégica militar trilateral formada por Australia, el Reino Unido y Estados Unidos, un pacto enfocado en la región del Indo-Pacífico para contrarrestar la influencia y expansión de China) que replican las medidas contra los migrantes del gobierno de Donald Trump y del primer ministro Andy Burham.

En 2023, el sector de los estudiantes extranjeros generó una cifra récord de ingresos a la economía del país, unos 31.323 millones de dólares (28.656 millones de euros) en matrículas, bienes y servicios, según datos oficiales. El negocio de recibir estudiantes extranjeros en Australia es una de las industrias de exportación más lucrativas del país, aunque las fuertes restricciones gubernamentales recientes para frenar la presión migratoria y el costo de la vivienda podrían afectarlo negativamente.

Los estudiantes extranjeros representan el 4 % del mercado inmobiliario, el conservador Instituto de Asuntos Públicos (IPA, siglas en inglés) apuntó en un informe de julio de 2023 que Australia tendrá una escasez de 252.800 viviendas para el 2028, al vincular la crisis a la inmigración, especialmente de aquellos con visados de estudiante. Pero el Consejo de Alojamiento de Estudiantes señaló en un informe publicado en abril de 2024 que la crisis de la vivienda en Australia tiene que ver con el surgimiento de hogares pequeños y unipersonales, la migración interna y la tendencia a reconvertir los segundos dormitorios en oficinas domésticas.

Entre los migrantes, unas 753.000 personas, los mayores contingentes provienen de China (150.700 alumnos) e India (116.600). Entre otras medidas, el gobierno australiano ha impuesto el endurecimiento del requisito de nivel de idioma, un incremento en la tarifa para sus visados, y exige también a los estudiantes extranjeros que demuestren que tienen ahorrados unos 19.550 dólares (17.780 euros). Se limitará el ingreso de familiares de estudiantes extranjeros, frenará cambios de categoría y endurecerá las renovaciones de visas temporarias.
En mayo de 2024 el gobierno de Albanese implementó un sistema de «topes blandos» gestionados de forma indirecta. El Gobierno fija anualmente el Nivel de Planificación Nacional (National Planning Level) para regular la emisión de visados. El límite se aumentó a 295,000 plazas de estudiantes internacionales, cuota que se mantendrá estable, que se puso en vigencia en 2025.

La sensible reducción con respecto a la cifra de estudiantes extranjeros del año anterior, más de 750.000, afecta a una de las más lucrativas industrias de exportación del país, y sin duda generará desocupación.

Pero no es solo en la industria turística (la cuestión resulta especialmente sensible para un país en el que el turismo internacional representa una importante fuente de ingresos y que compite con otros grandes destinos de Asia-Pacífico) o en el lucrativo negocio de los estudiantes universitarios que las medidas de Albanese perjudicarían a Australia: grupos agrícolas y empresariales advierten de que las nuevas restricciones podrían agravar la escasez de mano de obra, encarecer los alimentos y poner en riesgo la recolección de cosechas.

Australia es el tercer mayor exportador mundial de trigo, colza y cebada, además de carne vacuna, vino y lana. Uno de cada siete trabajadores del campo tiene uno visados para mochileros. El acceso al tercer año de la visa de vacaciones y trabajo pasó a un sistema de sorteo, los cupos cayeron de 31.000 a solo 5.000 visados, los permisos para la segunda extensión disminuyeron de 57.000 a 45.000 plazas. Además, deben demostrar fondos suficientes para mantenerse al inicio (aproximadamente $5.000 AUD, unos 3464 dólares estadounidenses) más el pasaje de regreso, contar con estudios superiores cursados (generalmente al menos 2 años de universidad o terciario) según la nacionalidad, y acreditar nivel de inglés funcional mediante exámenes oficiales.

Saramat Ruchkaew, empresaria tailandesa, productora de mangos desde hace 35 años, alerta: “la industria del mango necesita 2500 trabajadores para recoger la cosecha. Dependemos de ellos (los trabajadores mochileros) da igual que sean trabajadores temporales o que tengan visados de vacaciones y trabajo. Cubren ese aumento de la demanda puntual de mano de obra que necesitamos” por lo que las limitaciones impuestas por el gobierno australiano ponen en riesgo la cosecha de este año, lo que tendrá graves consecuencias.

Mike Guerin CEO National Farmers Federation (Federación Nacional de Agricultores de Australia), en declaraciones a la agencia de noticias alemana Deutsche Welle denuncia: “subirán los precios de los alimentos, veremos supermercados más vacíos, es impresionante la inseguridad alimentaria que se está generando en este momento, debido a la incapacidad de las explotaciones agrícolas familiares para trabajar con normalidad. Todavía no se ha reflejado directamente en los consumidores, las personas que viven en las ciudades, pero estamos cerca de que pase. No podremos completar la cosecha de este año antes de Navidad”.

El volumen total de una cosecha oscila entre 65.000 y 80.000 toneladas, genera un valor bruto superior a los 225 millones de dólares anuales en origen. Queensland y el Territorio del Norte concentran la mayor parte del cultivo del país.
Los agricultores australianos correrán la misma suerte que sus colegas estadounidenses de los estados de California, Texas, Ohio, Indiana, Illinois, Iowa, Missouri y Nebraska.