A pesar de la postura favorable de la primera ministra, Kristrún Frostadóttir, los islandeses apostaron por su soberanía económica. Según un recuento de la radiotelevisión pública RÚV, el 47,2 % apoyó la iniciativa y el 52,8 % la rechazó. El principal escollo ha sido la resistencia islandesa a acordar con Bruselas el acceso a los abundantes recursos pesqueros de los que depende su economía.
Situada a unos 2.300 kilómetros del Polo Norte, al noroeste del Reino Unido e Irlanda (800 km), al oeste de Noruega (950 km)y al sureste de Groenlandia (280 km), la isla de Islandia es un país relativamente joven, ya que obtuvo su independencia de Dinamarca el 27 de junio de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, con Sveinn Björnsson como el primer presidente. Con una densidad de población de 3,8 habitantes por kilómetro cuadrado, Islandia es el país más deshabitado de Europa y uno de los más despoblados del mundo, y durante décadas ha imperado el criterio de que los aproximadamente 400.000 islandeses son una población insuficiente para proveer un ejército estable y capaz de defender sus más de 103.000 kilómetros cuadrados de superficie. Más cuando el 80% del país lo forman las Tierras Altas, un inhóspito territorio de clima extremo formado por glaciares, desiertos de lava y volcanes en los que apenas vive alguien.
Este estado insular ártico es uno de los pocos del mundo que
no tiene un ejército regular, y una encuesta del año 2025 arrojó que un 72% de los islandeses se oponen a la idea de dotarse de unas fuerzas armadas convencionales. Las amenazas del mandatario estadounidense a la vecina Groenlandia y a la alianza atlántica han causado preocupación en Islandia y abierto el debate sobre su posición en el mundo. Como si esto fuera poco, la confusión de Donald Trump en el Foro de Davos este año, al confundir este país con Groenlandia enrareció aún más el clima: “No estuvieron ahí en Islandia, eso se lo puedo decir. Quiero decir, nuestro mercado de valores sufrió una caída ayer a causa de Islandia. Así que Islandia ya nos ha costado mucho dinero». Aunque un portavoz de la Casa Blanca aclaró después que Trump se refería a Groenlandia, sus palabras fueron recibidas con una mezcla de asombro y preocupación.
Islandia presentó en 2009 una solicitud de adhesión a la UE; no obstante, esas charlas se congelaron en 2013 sin cancelar el proceso. En marzo de 2015, el Gobierno, a través de una carta de su ministro de Exteriores, comunicó a Bruselas que no reanudaría las negociaciones.
Según Bloomberg, Islandia es uno de los estados más ricos por habitante (98.323,5 dólares per cápita). Forma parte hace años del espacio Schengen, el área europea de libre circulación de personas y mercancías, y otros elementos clave del entramado de la Unión Europea, pero nunca ha dado el paso de convertirse formalmente en un Estado miembro.
Mientras Moldavia y Armenia pugnan por ser miembros plenos de la UE, Islandia ha dado al mundo una lección de independencia y soberanía como pocas veces se ha visto en la historia contemporánea.
