El monarca falleció este viernes en un hospital de Oslo, luego de que su estado de salud se agravara en los últimos días. Reinó durante 35 años y se convirtió en una de las figuras más populares y unificadoras de la sociedad noruega.

El rey Harald V de Noruega murió este viernes 28 de agosto, a los 89 años, luego de permanecer internado por complicaciones en su estado de salud. La noticia fue confirmada oficialmente por la Casa Real noruega.

El monarca falleció a las 6:35 de la mañana en el Hospital Universitario de Oslo (Rikshospitalet), donde se encontraba bajo tratamiento médico. Durante los últimos días su cuadro se había agravado como consecuencia de una infección bacteriana en la sangre.

La preocupación por su salud había aumentado el jueves, cuando el Palacio informó que su condición era «muy grave». Integrantes de la familia real se trasladaron entonces al hospital para acompañarlo, mientras el príncipe heredero Haakon permaneció junto a su padre durante la noche.

Tras conocerse su muerte, Noruega comenzó a despedir a uno de los monarcas más queridos de su historia reciente. La bandera del Palacio Real de Oslo fue colocada a media asta y numerosos ciudadanos se acercaron para depositar flores y rendirle homenaje.

35 AÑOS AL FRENTE DE LA MONARQUÍA

Harald V había llegado al trono el 17 de enero de 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Desde entonces encabezó la monarquía noruega durante más de tres décadas, atravesando importantes transformaciones sociales y políticas.

A pesar de que en los últimos años había enfrentado distintos problemas de salud y llevaba implantado un marcapasos, había descartado en reiteradas oportunidades la posibilidad de abdicar. Harald sostenía que el juramento realizado ante el Parlamento implicaba un compromiso de por vida con la Corona.

Su figura estuvo particularmente vinculada a la unidad nacional y a la modernización de la monarquía, con frecuentes mensajes en favor de una sociedad abierta, plural e inclusiva.

Uno de los momentos más difíciles de su reinado ocurrió en 2011, después de los atentados perpetrados por Anders Behring Breivik en Oslo y la isla de Utøya, que dejaron 77 muertos. En aquellos días, Harald asumió un papel central acompañando públicamente el dolor de las víctimas y de toda la sociedad.
También alcanzó una fuerte repercusión internacional en 2016 con un discurso sobre la diversidad de la sociedad noruega, en el que reivindicó la convivencia entre personas de diferentes orígenes, religiones y orientaciones sexuales.

EL PRIMER PRÍNCIPE NACIDO EN NORUEGA EN MÁS DE 500 AÑOS

Harald nació el 21 de febrero de 1937, cerca de Oslo, y se convirtió en el primer príncipe de la familia real nacido en territorio noruego en más de cinco siglos.
Su infancia estuvo atravesada por la Segunda Guerra Mundial. Tenía apenas tres años cuando la Alemania nazi invadió Noruega en 1940. Junto a su madre y sus hermanas debió abandonar el país, primero rumbo a Suecia y posteriormente a Estados Unidos. La familia regresó a Noruega una vez finalizada la guerra, en 1945.

Estudió en escuelas públicas, recibió formación militar y posteriormente cursó estudios en la Universidad de Oxford. Además de sus responsabilidades institucionales, fue un destacado navegante y representó a Noruega en tres ediciones de los Juegos Olímpicos.

En 1968 contrajo matrimonio con Sonja Haraldsen, después de una relación de varios años que inicialmente encontró resistencia dentro de la propia familia real. Tuvieron dos hijos: la princesa Märtha Louise y el príncipe Haakon.

Con el paso de las décadas, Harald consiguió mantener una elevada popularidad y construir una imagen de cercanía con la población, convirtiéndose en uno de los principales símbolos de la Noruega contemporánea.

Su muerte cierra un reinado de 35 años y abre una nueva etapa para la monarquía noruega, con Haakon como sucesor al trono.