El lunes 23 de marzo comenzó el encuentro de los países signatarios de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y finalizó el domingo 29. El evento tuvo en Campo Grande, en el estado de Mato Grosso del Sur, que alberga gran parte del Pantanal, uno de los seis biomas brasileños, según consigna el despacho de Agencia Brasil.

“En los próximos días, tendremos la oportunidad de enviar un mensaje claro al mundo: si trabajamos juntos, es posible conciliar el desarrollo y la conservación; es posible generar riqueza sin destruir el patrimonio natural que nos sustenta, promoviendo así un nuevo ciclo de prosperidad”, destacó la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, María Osmarina Marina Silva Vaz de Lima (66), en su discurso de bienvenida.

Amy Fraenkel, secretaria ejecutiva de la CMS, señaló avances con la recuperación de las poblaciones de tortuga verde y otras especies, logrados mediante acciones como la creación de sistemas de áreas protegidas bien conectadas y gestionadas de forma eficaz.

Los descendientes de los pueblos originarios tuvieron su espacio en la jornada: Adriana da Silva Soares, representante de la población quilombola (descendientes de africanos esclavizados en Brasil que escaparon del cautiverio y formaron comunidades autónomas llamadas quilombos, entre los siglos XVI y XIX) destacó que a pesar de ser los principales protectores del medio ambiente, aún luchan por la demarcación y articulación de sus territorios. “Sin este reconocimiento, nuestras comunidades siguen siendo vulnerables, amenazadas e invisibilizadas. Con el territorio tradicional amenazado, no es solo el pueblo el que sufre, es todo el bioma el que corre riesgo”, declaró.

El secretario ejecutivo del Ministerio de Medio Ambiente, João Paulo Ribeiro Capobianco (69), fue elegido presidente de la COP15 por unanimidad y aprobó de inmediato la agenda propuesta para la conferencia, que incluye más de 100 puntos a ser debatidos y consensuados a lo largo de la semana.En relación con el tema del encuentro, en la Cumbre de Líderes que el precede, el presidente de Brasil Luis Inacio Lula Da Silva firmó tres decretos para crear y ampliar áreas de conservación, como el Parque Nacional del Pantanal Mato-Grossense. En total, suman más de 174 mil hectáreas que ahora estarán protegidas, y declaró que «nuestro objetivo es proteger el 30% del océano para 2030, tal como estipula el Convenio sobre la Diversidad Biológica». La delegación brasileña, añadió Lula, participará en la reunión mundial con las siguientes prioridades:

  • Establecer un diálogo basado en los principios de las Convenciones sobre el Clima, la Desertificación y la Biodiversidad;
  • Trabajar para ampliar y movilizar recursos financieros, crear fondos y mecanismos multilaterales e innovadores, especialmente para los países en desarrollo; y Universalizar la Declaración del Pantanal, promoviendo la implicación de más países en la protección efectiva de las especies a lo largo de las rutas migratorias.
  • Según el jefe de Estado, América Latina debe continuar trabajando unida en iniciativas para conservar y proteger la biodiversidad, ya que sin ella no puede haber una prosperidad duradera.
  • «La historia de la humanidad es también una historia de migraciones, desplazamientos, vínculos y conexiones. En lugar de muros y discursos de odio, necesitamos políticas de acogida y un multilateralismo fuerte y renovado», afirmó en su discurso de clausura de la Cumbre de Líderes.
  • Lula también destacó que la COP15 se lleva a cabo en un momento de gran tensión geopolítica, ya que las acciones unilaterales, los ataques a la soberanía y las ejecuciones sumarias se han vuelto la norma. Sin embargo obstante, añadió que la cooperación multilateral ofrece una vía viable para superar estos desafíos.
  • «Que esta COP15 sea un foro para el avance colectivo en defensa de la naturaleza y la humanidad», concluyó.

Según el presidente de la COP15, João Paulo Ribeiro Capobianco, la conferencia fue considerada un éxito tanto en el avance colectivo como en las iniciativas lideradas por Brasil. «Contamos con 60 negociadores. Los mayores expertos en aves, reptiles, mamíferos e insectos; todos muy involucrados en los debates que se llevaron a cabo a lo largo de la semana», afirmó.

Se aprobaron seis de las siete propuestas brasileñas para la inclusión de especies en el Anexo I (especies en peligro de extinción) y el Anexo II (especies que requieren esfuerzos internacionales de conservación) de la Convención sobre las Especies Migratorias (CMS).

Pese al optimismo, no hay mucho espacio para el festejo. «Hoy todavía existen 400 especies migratorias en el mundo que no están en ninguna lista. Estamos haciendo un esfuerzo gradual para lograr, cada vez más, la protección de estas especies. Pudimos avanzar un 10%. En ninguna otra COP hubo un número tan representativo», añadió el presidente del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), Rodrigo Agostinho.

Un concepto que avanza en el siglo XXI, pese a la oposición de Estados Unidos y sus aliados, es el multilateralismo. Según Patrick Luna, jefe de la División de Biodiversidad del Ministerio de Relaciones Exteriores, la elección de Brasil para ser sede de la COP15 se enmarcó en una política de valorización de ese concepto. «Creemos que es absolutamente imposible resolver los problemas [globales] de manera aislada, y esta COP nos acerca mucho a ese mensaje», añadió.