Enrique VIII creó la Iglesia de Inglaterra (anglicana) en la década de 1530, rompiendo con Roma tras la negativa del Papa a anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Mediante el Acta de Supremacía (1534), se nombró máxima autoridad religiosa, consolidando su poder, expropiando bienes eclesiásticos y separando a Inglaterra de la Iglesia Católica.
Enrique mantuvo una fuerte preferencia por la liturgia católico-romana tradicional durante su reinado, de modo que los reformadores protestantes no pudieron realizar prácticamente ningún cambio en las doctrinas y prácticas de la Iglesia de Inglaterra bajo su mandato. El establecimiento, bajo el gobierno de Isabel I La Reina Virgen (1533/1603) partir de 1558 de una Iglesia de Inglaterra claramente protestante, pero moderada pues reconocía su herencia católica y apostólica, permitió consolidarla legalmente conforme al Estado y parte de él y permitirle acomodar dentro de su comunión a una amplia gama de posiciones teológicas, lo cual ha sido, desde entonces, una de sus características esenciales.
491 años después de la promulgación del Acta de Supremacía, la Iglesia Anglicana ha dado un paso que a la coloca a la vanguardia de las iglesias cristianas del mundo.
Las mujeres solo pueden ser sacerdote en la Iglesia de Inglaterra desde mediados de la década de 1990. Y solo pueden ser ordenadas obispas desde 2014, tras años de encarnizadas disputas entre facciones. Si bien más de 40 de los 108 obispos de Inglaterra son mujeres, la designación de Sarah Elisabeth Mullally (63) como Arzobispa de Canterbury el 25 de octubre de 2025 ha hecho, sin lugar a dudas, Historia con mayúscula.
Nació en Woking, Surrey, el 26 de marzo de 1962, tiene un hermano y dos hermanas. [38] Estudió primero en la Winston Churchill Comprehensive School y después en el Woking Sixth Form College. En 1987 se casó con Eamonn Mullally y tuvieron dos hijos: una hija y un hijo adulto que vive con ellos en su casa
Si bien desde el punto de vista protocolar el monarca inglés, en este caso Carlos III, es la cabeza de la Iglesia de Inglaterra, el Arzobispo de Canterbury es el clérigo de mayor rango y el líder espiritual de la Iglesia y de la Comunión Anglicana mundial. También desempeña un papel importante en la vida política, ocupando un escaño en la Cámara de los Lores del Parlamento británico.
La designación de Mullally se inscribe dentro de la nueva política de la Iglesia de Inglaterra, que estableció que para 2030, los puestos de mayor poder estén ocupados equitativamente por varones y mujeres. Para ello, desde la Abadía de Westminster se comenzó a dictar un curso, en 2019.
El pensamiento de Mullally aborda muchos temas complejos. Se autodefine como feminista y ha ordenado varones y mujeres para el sacerdocio, apoya la doctrina actual de la Iglesia de Inglaterra con respecto al matrimonio, que es entre un varón y una mujer, para toda la vida. Acerca de las relaciones homosexuales, afirmó en 2017 que: «Es tiempo de que reflexionemos sobre nuestra tradición y nuestras escrituras y que juntos podamos ofrecer una respuesta sobre el amor inclusivo». Cuando se le preguntó por las personas LGBT en la Iglesia, comentó que «lo que tenemos que recordar es que se trata de personas y que la Iglesia busca demostrar amor para todos, porque refleja el amor de Dios, quien ama a todos». En cuanto al aborto, ella apoya el derecho a la elección: “en lo que respecta a mi decisión sería provida y habilitaría la opción de elegir si se tratara de otros. Hoy en día, en todo nuestro país, nos enfrentamos a complejas cuestiones morales y políticas. El derecho de las personas con enfermedades terminales a acabar con su vida. Nuestra respuesta a las personas que huyen de la guerra y la persecución en busca de seguridad y refugio, también las presiones sobre las comunidades que han sido ignoradas y subestimadas. La profunda pregunta de quiénes somos como nación en un mundo que a menudo está al borde del abismo. Reconozco el significado de ser la primera mujer arzobispa, pero también soy consciente de las mujeres que me apoyaron en mi ministerio. Es completamente posible seguir los sueños de lo que querés hacer» afirmó.
La nueva prelada primero se desempeñó como enfermera por varios años. Mullally trabajó como enfermera en los hospitales de St. Thomas y Royal Marsden, donde terminó su curso de especialización. Tuvo varios roles de liderazgo, primero en el hospital de Westminster, donde estuvo en la guardia y en el cargo de jefa de desarrollo de la práctica. Luego fue directora de enfermería en Chelsea y Westminster, donde más tarde ocupó cargos directivos. Desde 1999 hasta 2004 fue jefa de la Oficina de Enfermería y directora de experiencias con el paciente en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido; fue la persona más joven en este puesto. También fue directora no ejecutiva del Comité Inglés de Enfermería, Obstetricia y Visitadores de la Salud.
Paralelamente, de 1998 a 2001, Mullally se formó para ser ordenada como ministra en el St Augustine’s College of Theology. También estudió Teología en la Universidad de Kent durante este período y recibió su diploma en 2001. Se ordenó en la iglesia de Inglaterra; se hizo diácona en Michaelmas (30 de septiembre) en la catedral de Southwark y se ordenó como sacerdotisa en la siguiente Michaelmas (5 de octubre de 2002) en Holy Trinity (Clapham). Las dos veces recibió el sacramento de manos de Tom Butler, obispo de Southwark. De 2001 a 2004 ejerció su curato como una ministra no remunerada (de tiempo parcial) en la parroquia de Battersea Park, en la diócesis de Southwark.
En 2004, Mullally abandonó su cargo como jefa de la Oficina de Enfermería para dedicarse al sacerdocio a tiempo completo.
En 2005, durante la entrega de honores de Año Nuevo, Mullally recibió la Orden del Imperio Británico en reconocimiento a su contribución en Enfermería y Obstetricia, y recibió varios reconocimientos académicos: En 2001 fue nombrada académica de la South Bank University, y académica de la Universidad Christ Church de Canterbury en 2006.[50][51] También recibió doctorados de honor de la Universidad de Bournemouth (2004), de la Universidad de Wolverhampton (2004) y de la Universidad de Hertfordshire (2005)
Fue sacerdotisa asistente en la iglesia de St Saviour (Battersea Fields) de 2004 a 2006. Luego obtuvo una maestría en teología pastoral en la Universidad de Londres en 2006. Ese mismo año fue rectora del equipo de ministros de la iglesia St Nicholas, en Sutton. Además de su trabajo parroquial, enseñó Ética en la diócesis de Southwark, y se comprometió con un programa de liderazgo de la Iglesia anglicana y de ocupar un puesto en la comisión de diócesis de la Iglesia de Inglaterra. De 2012 a 2015 fue la tesorera de la catedral de Salisbury, y de 2015 a 2018 fue obispa sufragánea de Crediton, en la diócesis de Exeter y obispa de Londres desde 2018 hasta 2026.
Pese a este impresionante curriculum, el mandato de Mullally tiene fecha de extinción a corto plazo: la legislación exige que los arzobispos de Canterbury se jubilen a los 70 años, por lo que en 2033 deberá dejar el cargo.
¿Le alcanzará el tiempo para cumplir con los objetivos fijados? 86 millones de anglicanos en 165 países esperan que sí, con la “confianza en que Dios la guiará”.
