El tema de uso de redes sociales y su regulación para menores está recorriendo el mundo.

A finales del año pasado, Australia aprobó una ley que prohíbe el uso de las redes sociales a los menores de 16 años, convirtiéndose en el primer país del mundo en llevar adelante tal legislación. Las empresas deberán eliminar las cuentas de aquellos usuarios que reporten esa edad o menos y, en caso de no cumplir, tendrán que enfrentar multas de hasta casi 50 millones de dólares australianos. La medida aplica para plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube, algunas de las cuales ya se pronunciaron en contra. El proyecto fue presentado en 2024 por la Ministra de Comunicaciones, Michelle Rowland.

El primer ministro australiano Anthony Albanese denunció que “las redes sociales no son nada sociales», porque «en cambio, se utilizan como arma para los acosadores, como plataforma para la presión social, como motor de la ansiedad, como vehículo para los estafadores y, lo peor de todo, como herramienta para los depredadores en línea».

En enero de este año Francia la siguió y limitó el uso de redes sociales a menores de 15 años, para protegerlos del ciberacoso y conductas peligrosas en línea, un argumento respaldado por informes sanitarios presentados este año por la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES).

El otro lado del Canal de la Mancha, diputados británicos rechazaron prohibir las redes sociales a menores de 16 años el martes en una votación que obtuvo 307 votos negativos, 137 afirmativos y 100 abstenciones. El rechazo tiene poca vida, y según analistas puede convertirse en ley en poco tiempo.

Ya en 2016, la provincia de Buenos Aires, durante la gestión de maría Eugenia Vidal, en coordinación con UNICEF, inició la publicación de una Guía de Sensibilización sobre Convivencia Digital, para que los usuarios de redes sociales se familiarizaran con los términos de uso y sus implicaciones, en un intento por frenar la violencia  en redes sociales.

A principios de este mes, el gobierno de C.A.B.A prohibió el uso de celulares en las escuelas secundarias, una normativa que rige tanto para instituciones de gestión pública como privadas. Según lo estipula la disposición respectiva, cualquier actividad pedagógica digital deberá realizarse exclusivamente con equipos de la institución y bajo supervisión docente.

En noviembre de 2023 se hicieron públicas las “Directrices de la UNESCO para la gobernanza de las plataformas digitales” donde se propone una regulación más inteligente de las plataformas digitales.

En 2024, ya la UNESCO advertía que “aunque las tecnologías digitales pueden mejorar la enseñanza y el aprendizaje, también presentan riesgos como la invasión de la intimidad, la distracción en el aprendizaje y el ciberacoso”. En el informe titulado  “La tecnología en los términos de ellas”, cita un estudio de Facebook según el cual el 32 % de las adolescentes que se sienten mal con sus cuerpos, se sienten peor a causa de Instagram. También subraya el diseño adictivo de TikTok, caracterizado por vídeos cortos y atractivos. Las chicas también sufren más ciberacoso que los chicos. De media, en los países de la OCDE con datos disponibles, el 12 % de las chicas de 15 años declararon haber sufrido ciberacoso, frente al 8 % de los chicos.

Según Audrey Azoulay Directora General de la UNESCO, “Los menores de edad socializan cada vez más a través de las redes sociales. Pero, con demasiada frecuencia, las plataformas basadas en algoritmos amplifican su exposición a los estereotipos de género. El diseño de estas plataformas debe tener en cuenta consideraciones éticas. Las redes sociales no deben recluir a las mujeres y las niñas a roles que limiten sus aspiraciones educativas y profesionales”.

Este año España se sumó a los países que restringen el uso de las redes sociales a menores de 16 años. La futura prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, buscando proteger su salud mental y seguridad digital. La medida obligará a las plataformas a implementar verificaciones de edad estrictas, responsabilizando legalmente a los directivos y limitando la manipulación de algoritmos. Avanzando un poco en la regulación de dichas redes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la implementación de HODIO, una nueva herramienta diseñada para “rastrear” lahuella digital de los discursos de odioen las redes sociales y “poner fin a la impunidad de los directivos de estas plataformas”.

Demostrando que es una problemática que afecta a todo el mundo, en China, el Estado limita el uso de redes sociales y aplicaciones móviles para menores, permitiéndoles acceder solo en horarios acotados y bajo sistemas de supervisión centralizada. Estas restricciones forman parte de una política más amplia de regulación del tiempo de pantalla.

Irán, por su parte, mantiene un fuerte bloqueo sobre numerosas plataformas, que afecta a toda la población, incluidos niños y adolescentes. El acceso a redes sociales se encuentra severamente restringido como parte de una estrategia de control informativo y cultural.

La semana pasada, el Gobierno de México anunció el primer acuerdo de colaboración voluntaria con una serie de plataformas digitales para combatir la violencia contra las mujeres en Internet. Sucede cuando se registra un aumento del número de víctimas de ciberacoso, en su mayoría femeninas. La iniciativa, rechazada por X, abarca a Google, Meta* y TikTok.

El año pasado se registraron serios incidentes en Indonesia y Nepal, por el control gubernamental de las redes sociales. En nombre de la “libertad”, se asesinaron personas, vandalizaron e incendiaron oficinas públicas, y en el caso del país del Himalaya, impulsaron el derrocamiento del gobierno.

La pregunta sería, ¿Quién tiene razón: los que limitan el uso de las redes sociales, o los que abogan por su uso irrestricto?