La inflación volvió a ubicarse en el centro del debate económico tras el 2,9% registrado en febrero, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Distintos relevamientos privados advierten que, durante marzo, los precios mantienen una trayectoria ascendente en varios de los rubros más sensibles del consumo cotidiano.

El propio presidente Javier Milei reconoció recientemente que la desaceleración del proceso inflacionario no se percibiría antes de finalizado el primer trimestre. En su visión, la baja más marcada comenzaría a observarse hacia mediados de año, con la expectativa de que el indicador mensual inicie con un “cero” entre julio y agosto. Sin embargo, los cálculos de las consultoras privadas todavía no acompañan ese optimismo.

Tras confirmarse que el índice de precios acumula varios meses sin lograr una reducción sostenida, el ministro de Economía Luis Caputo explicó que la economía se encuentra en una etapa de recomposición de precios relativos. Según el funcionario, la actualización de tarifas y de valores regulados en distintos sectores forma parte de un proceso de normalización que inevitablemente impacta sobre el índice general y sobre las expectativas de corto plazo.

Esa dinámica quedó reflejada en los datos de febrero. Mientras el conjunto de servicios registró una suba del 4%, el segmento de bienes avanzó 2,3%. En particular, el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles mostró un incremento del 6,8%, muy por encima del promedio general, al tiempo que prendas de vestir y calzado prácticamente no registraron variaciones.

Aun así, el resultado podría haber sido mayor si el Gobierno no hubiera decidido postergar la aplicación de una nueva estructura de ponderaciones en el índice, que otorgaba mayor peso justamente a los servicios.

Señales de marzo

Los primeros relevamientos privados de marzo muestran que la presión sobre los precios continúa. En el Gran Buenos Aires, la consultora Analytica detectó en la segunda semana del mes un incremento del 0,2% en alimentos y bebidas, con un promedio del 2,2% en las últimas cuatro semanas. En ese mismo período, el aumento más pronunciado se registró en pescados y mariscos, con una suba cercana al 8,5%, seguido por carnes y derivados, con alrededor del 3,7%.

Otros rubros, como pan y cereales, mostraron variaciones más moderadas, mientras que las verduras permanecieron prácticamente estables.

El panorama fue algo menos alentador en el relevamiento de Econviews. En el segmento de supermercados, la canasta de alimentos y bebidas registró un incremento semanal del 0,8%, con subas destacadas en fiambres y una leve caída en los precios de la verdulería. En las últimas cuatro semanas, el aumento acumulado alcanzó el 3,3%, señal de que la presión inflacionaria en el rubro continúa activa.

A su vez, el informe de la consultora LCG registró una suba del 1,1% en alimentos y bebidas durante la segunda semana de marzo, marcando el segundo período consecutivo con incrementos superiores al 1% semanal. El acumulado del mes ya rondaba el 2,7%, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicaba en torno al 3,7%.

Según ese análisis, tres cuartas partes del aumento semanal se explicaron por las subas en carnes y lácteos, dos rubros que desde finales de 2025 vienen ejerciendo presión sobre el índice general de precios. Al mismo tiempo, cerca del 13% de los productos relevados registró aumentos en la semana, una proporción elevada en comparación con meses anteriores.

En la desagregación mensual, los incrementos más marcados se concentraron en carnes, bebidas, panificados y lácteos, todos con variaciones superiores al 3%.

Miradas desde el exterior

Las proyecciones internacionales tampoco se muestran particularmente optimistas. Un informe reciente del banco JPMorgan Chase advierte que el índice de precios podría mantenerse cerca del 3% mensual durante marzo, impulsado por el inicio del ciclo lectivo —que suele elevar los costos educativos— y por nuevos ajustes en tarifas reguladas como electricidad, agua y combustibles.

Según ese análisis, la anticipación de aumentos en precios regulados y la persistencia de valores elevados en la carne podrían mantener la inflación mensual por encima del 2% hasta los primeros meses del segundo trimestre de 2026. La desaceleración más visible recién aparecería luego, con una proyección cercana al 1,5% mensual hacia la mitad del año.

De concretarse ese escenario, la inflación anual para 2026 se ubicaría en torno al 26,5%.

Expectativas y dudas

La visión oficial sostiene que el proceso actual responde a la necesidad de corregir distorsiones acumuladas en tarifas y servicios, en línea con los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional.

No obstante, el presidente Milei también planteó públicamente que, una vez superado marzo, el índice debería comenzar a desacelerarse de manera más clara. Esa expectativa convive con cierto escepticismo entre los analistas privados.

De hecho, en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado difundido por el Banco Central de la República Argentina, los especialistas corrigieron sus pronósticos al alza. Para febrero estimaron una inflación del 2,7%, superior a la previsión anterior, y para marzo elevaron su cálculo desde el 2,2% al 2,5%.

El factor combustible

A ese escenario se suma un elemento adicional: el posible traslado a los surtidores de las variaciones en el precio internacional del petróleo.

Según cálculos de la consultora Eco Go, partiendo de un valor estimado de $1.592,6 por litro de nafta en febrero, el impacto final dependerá del grado de traslado del aumento del barril y de la actualización de los impuestos internos.

En un escenario moderado, con traslado parcial del incremento internacional, el precio podría ubicarse cerca de $1.731, con una incidencia inflacionaria cercana al 0,3%. Si el traslado fuera mayor, el valor podría escalar hasta $1.853, con un impacto estimado del 0,6% en el índice general.

El escenario más extremo contemplaría un precio cercano a $2.066 por litro, lo que implicaría un salto cercano al 30% respecto de febrero y una incidencia potencial superior al 1% sobre la inflación.

Un tema central en la agenda

Con estos elementos sobre la mesa, la evolución de la inflación durante marzo se consolidó como uno de los temas centrales de la agenda económica. El seguimiento semanal de los precios, la identificación de los rubros más sensibles y las proyecciones para los próximos meses ocupan hoy el foco de analistas y funcionarios.

En particular, el comportamiento de los alimentos y bebidas continúa siendo un indicador clave, no sólo por su peso dentro del índice general, sino por el impacto directo que ejerce sobre el poder de compra de los hogares y sobre la percepción social del rumbo económico.